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jueves, 10 de octubre de 2013

El Perdón: el gran regalo del Amor

Dos videos con una conferencia del padre Juan Jaime Escobar sobre el perdón.
Es un poco larga, pero esta dividida en dos partes, que se pueden ver una un día, y la otra al día siguiente, pero merece mucha la pena. Tiene un mensaje muy potente, muy completa e instructiva.
Quizás peque de un exceso de teatralidad, que la hace divertida, pero a la vez parece que quita importancia o valor a lo que esta transmitiendo.
También indicar una incorrección que puede producir una falsa idea sobre Dios en el oyente, y es que en un momento de la conferencia dice, y repite, que Dios no es justo. Esto no es realmente así, la justicia es buena, y por lo tanto Dios es justo, no injusto, lo que ocurre es que en Dios el amor está por encima de la justicia.
Aún así es muy recomendable dedicarle un tiempo para escucharla detenidamente y reflexionar sobre ello.


 


 

Acabo con una pequeña historia, que leí hace unos días en la red, sobre santa Faustina Kowalska (divulgadora de la devoción a la divina Misericordia por mandato expreso de Jesús), donde se deja ver la clase de perdón que Dios nos da, y que quiere que nosotros también demos a nuestros hermanos.

Llevaba Santa Faustina unos días algo inquieta por unas visiones que tenía. Dudando de si eran de Dios o, al contrario, eran provocadas por el demonio para confundirla, lo habló con su confesor. Éste, que era una persona muy espiritual como después se demostró, le dijo: “La próxima vez que veas la visión pregúntale cuál fue el último pecado que te perdonó Dios”.

Así lo hizo Santa Faustina y en la próxima ocasión que tuvo dijo a la visión: “¿Cuál es el último pecado que me perdonó Dios?” Y la visión respondió: “No me acuerdo”.
Volvió la Santa al confesor y le contó la respuesta recibida, a lo que este dijo: “Verdaderamente es Dios a quién ves”.


P.S.: Gracias a Elisabeth por enviarme estos videos.


martes, 1 de octubre de 2013

Por favor, recuerden esta fecha: 5 de octubre

Es para mi una alegría el poder anunciarles y también invitarles al acto que tendrá lugar el próximo sábado 5 de octubre a las 14:30 horas en el Maternus Altenzentrum.
Es el primer evento organizado por el grupo de oración de “Unidos en la Fe”, en él tendremos la suerte y el honor de contar con el padre José Tomás Thannikot que nos impartirá un seminario y posteriormente celebrará con todos nosotros la santa Misa.
El padre Thannikot es un sacerdote indio, concretamente procede de la región de Kerala, en el sur de la India. Su compromiso evangelizador le ha llevado a muchos países del mundo dando seminarios y ejercicios espirituales. Desde el 2001 visita una vez al año Alemania donde lleva a cabo este apostolado. Tenemos que agradecerle al padre el que nos haya hecho un hueco en su agenda para aceptar nuestra invitación y poder venir a Colonia a impartirnos este seminario. Tenemos la suerte de que el padre sabe español, ya que estuvo durante 3 años en la República Dominicana ejerciendo su sacerdocio, precisamente allí es donde conoció la Renovación Carismática, que le ha influenciado en su misión evangelizadora.

Podemos decir que en sus intervenciones no sigue un esquema muy rígido, si no que se deja influir por el Espíritu Santo que le inspira que decir en cada momento, pero siempre utilizando la palabra de Dios como herramienta para acercar a los oyentes a Jesucristo y a su Iglesia.


El acto es totalmente gratuito, pero hemos pensado en recoger un donativo para costearle el viaje de regreso a Múnich, ya que tan amablemente se ha ofrecido para celebrar esta jornada con nosotros de forma desinteresada. Por supuesto es algo voluntario, y como dice san Pablo ”que cada uno dé según determine en su corazón” (II Cor 9: 7)
Los datos del encuentro son:
Sábado 5 de octubre. 14:30 h.
MATERNUS ALTENZENTRUM
Brückenstr  21 ,
50996 Rodenkirchen - Köln
Por último pedirles que por favor difundan esta invitación a todas las personas que crean que están interesadas, y por todos los medios que puedan, desde el “boca a boca” hasta las redes sociales: cuélguenlo en Facebook, twiter,... Sería interesante que esta oportunidad única la pueda aprovechar el máximo de personas posible.

sábado, 2 de febrero de 2013

El Credo. Resumen de nuestra Fe


Sobre el cristianismo y alrededor de él se han vertido ríos de tinta y se han talado frondosos bosques. Pero de las millones de páginas escritas tratando de relatar, explicar, profundizar, polemizar,..., este fenomeno, considero en mi opinión que tan solo 2 libros son imprescindibles para conocer lo que es el cristianismo. Uno por supuesto es la Biblia, donde se encuentra el mensaje revelado por Dios a los hombres, y el otro es el Catecismo de la Iglesia Católica, en donde encontramos la doctrina de la Iglesia, todas las enseñanzas que un católico debe creer y seguir en su vida.

Alguno un poco flojo me dirá que leerse esos dos libros es ejercicio complicado, ya que son muy voluminosos. Seamos sinceros, muy pocos se han leído esos libros, y no porque sean gordos, si no porque tienen sus complejidades. La Biblia es un conjunto de libros, de diferentes estilos, algunos muy hermosos, pero otros muy complicados de entender, como el Apocalipsis o la Carta a los Romanos, y otros tediosos como los de la ley o del pentateuco, llenos de genealogías difíciles de seguir y largas series de preceptos. En el caso del Catecismo, es que realmente no es un libro de lectura seguida, si no de consulta, a modo de una enciclopedia o diccionario. Acudimos al catecismo a consultar algún tema sobre la fe.

Pero parece que Dios nos ha puesto facilidades para que no tengamos excusa a la hora de conocer su mensaje y volundad; así en la Biblia tenemos los 4 evangelios canónicos donde se desvelan y se cumplen todas las profecias hechas por los profetas anteriores, así como Jesús lleva a su plenitud la revelación y la ley de Dios. Los evangelios son complementarios, cada uno aborda desde una diferente perspectiva la vida y obra de Jesús. Para mí el que mejor refleja el mensaje de Jesús es el evangelio según san Mateo, donde contiene grandes enseñanzas, como las del sermón de la montaña. [Además son libros muy cortitos :)]

Para el Catecismo, desde muy antiguo han existido en la Iglesia compendios que resumían las creencias de los cristianos, pero de todos ellos dos son los más populares, y que son conocidos y recitados por la mayoría de los creyentes. Así tenemos la suerte de con unas cortas frases expresar todo el contenido de nuestra Fe. Estos textos son el "Símbolo de los Apóstoles", considerado como el resumén de la fe transmitida por los apóstoles, y además el utilizado desde antiguo como símbolo bautismal por la Iglesia en Roma. Y el "Credo de Nicea-Constantinopla" que fue desarrollado durante los tempranos concilios ecuménicos de Nicea (325 d.C.) y Constantinopla (381d.C.) para afianzar la creencia católica en la Santísima Trinidad, (ya que por aquellos tiempos la Iglesia sufría una gran división a causa de la extensión de la herejía arriana, la cuál no aceptaba a Jesús como Hijo de Dios, en concreto aceptaba su naturaleza humana, pero no su naturaleza divina, compartida con Dios Padre).

El origen de estos credos es tan antiguo que están aceptados por todas las confesiones cristianas tradicionales (católicos, ortodoxos, anglicanos, luteranos, calvinistas,...), por lo que podemos decir que aquellos que no aceptan en su totalidad lo enseñado en el credo no pueden considerarse cristianos. Así todo aquél que desea entrar y permanecer en la Iglesia debe creer y profesar las verdades de la Fe antes de recibir el bautismo (en caso de los niños son los padrinos los que hacen la profesión de Fe en nombre del niño que recibe el bautismo, comprometiendose en educar al niño en la fe a la que se han adherido en su nombre).

Si no se acuerda exactamente lo que dicen estos Símbolos de la Fe los puede consultar en este enlace:

http://documentosunidosenlafe.blogspot.de/2013/01/el-credo.html

Los he colgado en un blog paralelo que he creado llamado "Documentos de Unidos en la Fe". Este blog tiene el objetivo de ofrecer (poco a poco) aquellos documentos: oraciones, enseñanzas,... que nos puedan ser interesantes y que forman parte del gran tesoro de la Fe cristiana. He considerado mejor ofrecerlo en un blog diferente ya que podía dificultar la lectura de este blog, que tiene un perfil diferente. Podríamos decir, a semejanza del Catecismo, que es un blog de consulta sobre aquellos puntos donde queramos profundizar.
Tenéis un enlace al mismo en la columna de la izquierda, justo debajo de los datos personales del perfil.

Para terminar os dejo una versión del Credo cantado en rap. A pesar de lo novedoso y lo chocante que pueda parecer escuchar una oración cristiana tan antigua en ese estilo musical, la verdad es que si se escucha la letra es impecable con lo proclamado en el Credo.
Espero que les guste.

miércoles, 31 de marzo de 2010

El Triduo Pascual explicado por Benedicto XVI

Hoy Miércoles Santo y como preparación para vivir lo más dignamente los días centrales de la Semana Santa, os dejo una catequesis del Papa sobre el significado estos días.

El Triduo pascual

Queridos hermanos y hermanas:

Mañana comienza el Triduo pascual, que es el fulcro de todo el Año litúrgico. Con la ayuda de los ritos sagrados del Jueves santo, del Viernes santo y de la solemne Vigilia pascual, reviviremos el misterio de la pasión, muerte y resurrección del Señor. Son días que pueden volver a suscitar en nosotros un deseo más vivo de adherirnos a Cristo y de seguirlo generosamente, conscientes de que él nos ha amado hasta dar su vida por nosotros.

En efecto, los acontecimientos que nos vuelve a proponer el Triduo santo no son sino la manifestación sublime de este amor de Dios al hombre. Por consiguiente, dispongámonos a celebrar el Triduo pascual acogiendo la exhortación de san Agustín: "Ahora considera atentamente los tres días santos de la crucifixión, la sepultura y la resurrección del Señor. De estos tres misterios realizamos en la vida presente aquello de lo que es símbolo la cruz, mientras que por medio de la fe y de la esperanza realizamos aquello de lo que es símbolo la sepultura y la resurrección" (Epistola 55, 14, 24).

El Triduo pascual comienza mañana, Jueves santo, con la misa vespertina "In cena Domini", aunque por la mañana normalmente se tiene otra significativa celebración litúrgica, la misa Crismal, durante la cual todos los presbíteros de cada diócesis, congregados en torno al obispo, renuevan sus promesas sacerdotales y participan en la bendición de los óleos de los catecúmenos, de los enfermos y del Crisma; eso lo haremos mañana por la mañana también aquí, en San Pedro.

Además de la institución del sacerdocio, en este día santo se conmemora la ofrenda total que Cristo hizo de sí mismo a la humanidad en el sacramento de la Eucaristía. En la misma noche en que fue entregado, como recuerda la sagrada Escritura, nos dejó el "mandamiento nuevo" -"mandatum novum"- del amor fraterno realizando el conmovedor gesto del lavatorio de los pies, que recuerda el humilde servicio de los esclavos.

Este día singular, que evoca grandes misterios, concluye con la Adoración eucarística, en recuerdo de la agonía del Señor en el huerto de Getsemaní. Como narra el evangelio, Jesús, embargado de tristeza y angustia, pidió a sus discípulos que velaran con él permaneciendo en oración: "Quedaos aquí y velad conmigo" (Mt 26, 38), pero los discípulos se durmieron.

También hoy el Señor nos dice a nosotros: "Quedaos aquí y velad conmigo". Y también nosotros, discípulos de hoy, a menudo dormimos. Esa fue para Jesús la hora del abandono y de la soledad, a la que siguió, en el corazón de la noche, el prendimiento y el inicio del doloroso camino hacia el Calvario.

El Viernes santo, centrado en el misterio de la Pasión, es un día de ayuno y penitencia, totalmente orientado a la contemplación de Cristo en la cruz. En las iglesias se proclama el relato de la Pasión y resuenan las palabras del profeta Zacarías: "Mirarán al que traspasaron" (Jn 19, 37). Y durante el Viernes santo también nosotros queremos fijar nuestra mirada en el corazón traspasado del Redentor, en el que, como escribe san Pablo, "están ocultos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia" (Col 2, 3), más aún, en el que "reside corporalmente toda la plenitud de la divinidad" (Col 2, 9).

Por eso el Apóstol puede afirmar con decisión que no quiere saber "nada más que a Jesucristo, y este crucificado" (1 Co 2, 2). Es verdad: la cruz revela "la anchura y la longitud, la altura y la profundidad" -las dimensiones cósmicas, este es su sentido- de un amor que supera todo conocimiento -el amor va más allá de todo cuanto se conoce- y nos llena "hasta la total plenitud de Dios" (cf. Ef 3, 18-19).



En el misterio del Crucificado "se realiza ese ponerse Dios contra sí mismo, al entregarse para dar nueva vida al hombre y salvarlo: esto es amor en su forma más radical" (Deus caritas est, 12). La cruz de Cristo, escribe en el siglo V el Papa san León Magno, "es fuente de todas las bendiciones y causa de todas las gracias" (Discurso 8 sobre la pasión del Señor, 6-8: PL 54, 340-342).

En el Sábado santo la Iglesia, uniéndose espiritualmente a María, permanece en oración junto al sepulcro, donde el cuerpo del Hijo de Dios yace inerte como en una condición de descanso después de la obra creadora de la Redención, realizada con su muerte (cf. Hb 4, 1-13). Ya entrada la noche comenzará la solemne Vigilia pascual, durante la cual en cada Iglesia el canto gozoso del Gloria y del Aleluya pascual se elevará del corazón de los nuevos bautizados y de toda la comunidad cristiana, feliz porque Cristo ha resucitado y ha vencido a la muerte.

Queridos hermanos y hermanas, para una fructuosa celebración de la Pascua, la Iglesia pide a los fieles que se acerquen durante estos días al sacramento de la Penitencia, que es una especie de muerte y resurrección para cada uno de nosotros. En la antigua comunidad cristiana, el Jueves santo se tenía el rito de la Reconciliación de los penitentes, presidido por el obispo. Desde luego, las condiciones históricas han cambiado, pero prepararse para la Pascua con una buena confesión sigue siendo algo que conviene valorizar al máximo, porque nos ofrece la posibilidad de volver a comenzar nuestra vida y tener realmente un nuevo inicio en la alegría del Resucitado y en la comunión del perdón que él nos ha dado.

Conscientes de que somos pecadores, pero confiando en la misericordia divina, dejémonos reconciliar por Cristo para gustar más intensamente la alegría que él nos comunica con su resurrección. El perdón que nos da Cristo en el sacramento de la Penitencia es fuente de paz interior y exterior, y nos hace apóstoles de paz en un mundo donde por desgracia continúan las divisiones, los sufrimientos y los dramas de la injusticia, el odio, la violencia y la incapacidad de reconciliarse para volver a comenzar nuevamente con un perdón sincero.

Sin embargo, sabemos que el mal no tiene la última palabra, porque quien vence es Cristo crucificado y resucitado, y su triunfo se manifiesta con la fuerza del amor misericordioso. Su resurrección nos da esta certeza: a pesar de toda la oscuridad que existe en el mundo, el mal no tiene la última palabra. Sostenidos por esta certeza, podremos comprometernos con más valentía y entusiasmo para que nazca un mundo más justo.

Formulo de corazón este augurio para todos vosotros, queridos hermanos y hermanas, deseándoos que os preparéis con fe y devoción para las ya próximas fiestas pascuales. Os acompañe María santísima, que, después de haber seguido a su Hijo divino en la hora de la pasión y de la cruz, compartió el gozo de su resurrección.

BENEDICTO XVI
AUDIENCIA GENERAL del miércoles 12 de abril de 2006