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sábado, 23 de febrero de 2013

Santa Teresita del Niño Jesús (II) Historia de un Alma


Tenía pendiente una deuda desde hace tiempo, y es que escribí un primer artículo sobre santa Teresa de Liseux que deje incompleto, a falta de una segunda parte que entrara un poco más en detalle del pensamiento de esta santa. Para saldar esta deuda redactaré dos.


La producción literaria de esta santa es muy escasa, se han recopilado las cartas que escribía para comunicasrse con el exterior, algunas poesías, alguna obrilla de teatro menor y un libro "Historia de un Alma", que realmente no se concibió como un libro, si no que es la recopilación de 3 cuadernos escritos en el convento de Liseux. Sus hermanas que se encontraban con ella en el convento nos han dejado su testimonio de como se originó el libro.

Su hermana mayor María: "Una noche de invierno, después de Maitines, estábamos calentándonos sor Genoveva, nuestra Reverenda Madre priora Inés de Jesús y yo, reunidas con Sor Teresa. [las cuatro hermanas de carne]. Sor Teresa nos contó dos o tres anécdotas de su niñez. Entonces yo le dije a nuestra madre priora, Inés de Jesús: "¿Cómo es posible que le permitas componer pequeñas poesías para complacer a unas y a otras, y que no escriba para nosotras algo de sus recuerdos de la infancia? Ya lo verás, es un ángel que no vivirá mucho tiempo en la tierra, y entonces habremos perdido todos esos detalles tan interesantes para nosotras". En un primer momento nuestra Madre vaciló, pero luego, ante nuestra insistencia, dijo a la Sierva de Dios que le gustaría que para el día de su santo le entregara el relato de su infancia" (Manuscrito A) (Esto fue a comienzos de 1895)

Su hermana Sor Genoveva nos aclara: "No tenía ningún plan prefijado cuando comenzó el manuscrito. Lo escribió únicamente por obediencia, esforzándose no obstante por narrar algunos hechos especiales para cada uno de los miembros de su familia, con el fin de dar gusto a todos con este relato de los recuerdos de su juventud. Su manuscrito era, en efecto, un "recuerdo de familia", destinado exclusivamente a sus hermanas. Esto explica la espontaneidad familiar con que fue escrito, así como ciertos detalles infantiles ante los que su pluma habría retrocedido si hubiera previsto que este escrito iba a salir del círculo de sus hermanas. Escribía únicamente a ratos sueltos, durante los escasos momentos libres que le dejaban la Regla y sus ocupaciones con las novicias. No hizo borrador alguno, escribía a vuela pluma, y sin embargo el manuscrito no contiene tachaduras."

Su hermana sor Inés de Jesús (Paulina): "La Sieva de Dios puso manos a la obra por obediencia, pues yo era entonces su madre priora. Escribió únicamente durane sus ratos libres, y me entregó el cuaderno el 20 de enero de 1896, para mi santo. Yo estaba en la oración de la tarde. Al pasar para dirigirse a su sitio, sor Teresa del Niño Jesús se arrodilló y me entregó aquel tesoro. Yo le contesté con una simple señal de cabeza y dejé el manuscrito en mi asiento, sin abrirlo. No me tomé tiempo para leerlo hasta desués de las elecciones de este mismo año, en la primavera. Y observé la virtud de la Sieva de Dios, pues, una vez cumplido su acto de obediencia, no volvió a preocuparse más del asunto, ni me preguntó nunca si había leído su cuaderno o qué pensaba de él. Un día le dije que no había tenido tiempo de leer nada, y no mostró el menor disgusto

"Su relato me pareció incompleto. Sor Teresa del Niño Jesús había insistido sobre todo en su infancia y en su primera juventud, como yo le había pedido; su vida religiosa quedaba apenas esbozada..."

"Pensé que era una verdadera lástima que no hubiera escrito con la misma amplitud lo referente a su vida en el Carmelo, pero en aquellas fechas yo había ya dejado de ser priora y la madre María de Gonzaga había vuelto a ocupar este cargo. Me imaginaba que ella no iba a prestar a este escrito el mismo interés que yo, y no me atreví a decirle nada. Pero, finalmente, cuando vi que sor Teresa del Niño Jesús se había puesto muy enferma, decidí intentar lo imposible. La noche del 2 de junio de 1897, cuatro meses antes de la muerte de sor Teresa, hacia medianoche, fui a ver a nuestra madre priora. "Madre, le dije, no puedo irme a dormir sin antes confiarle un secreto. Siendo yo priora, sor Teresa escribió para mí, por complacerme y por obediencia, algunos recuerdos de su infancia. Los he vuelto a leer el otro día. Son bonitos, pero no creo que usted pueda sacar de ahí gran cosa que le sirva para escribir su circular después de su muerte, pues no hay en ellos casi nada sobre su vida religiosa. Si usted se lo mandase, podría escribir algo más serio, y no me cabe duda de que lo que usted obtenga va a ser incomparablemente mejor que lo que tengo yo". Dios bendijo mi gestión, y a la mañana siguiente nuestra Madre ordenó a sor Teresa del Niño Jesús que continuase su relato" (Manuscrito C)

Finalmente el manuscrito B lo escribío la santa a petición de su hermana María: "Finalmente, yo misma le pedí, durante sus últimos ejercicios (1896), que me pusiera por escrito lo que yo llamaba su doctrinita. Así lo hizo, y cuando se imprimió la "Historia de su vida", se añadieron estas páginas, como una tercera parte"

Izq. María Gonzaga y sor Genoveva, centro sor María y sor Ines, drcha. santa Teresa



Estos tres cuadernos que en principio se escribieron para uso interno del convento (m. A como recuerdos familiares, el m. B explicando su doctrina a su hermana, y el m. C para escribir la circular necrológica a su muerte), al fina de su vida Teresa los vió como parte fundamental de su legado para las almas en la tierra, y así recoge sor Inés en sus últimas conversaciones: "En su lecho de muerte, daba gran importancia a esta publicación y veía en ella un medio de apostolado. Un día me dijo con gran aplomo: Después de mi muerte, habrá que publicar el manuscrito sin demora. Si lo retrasas, y si cometes la imprudencia de hablarle a alguien, excepto a nuestra Madre, el demonio te tenderá mil trampas para impedir esta publicación, que sin embargo es muy importante. Pero si haces todo lo que está en tus manos para que nadie la entorpezca, entonces no tengas miedo a los obstáculos que puedas encontrar. En mi misión, como en la de Juana de Arco, "la voluntad de Dios se cumplirá, a pesar de las envidias de los hombres". 
-Entonces, ¿crees que con ese manuscrito harás bien a las almas?
-Sí, es un medio del que Dios se servirá para escucharme. Hará bien a toda clase de almas, excepto a las que vayan por caminos extraordinarios"


Sor Inés se puso manos a la obra y justo un año después de la muerte de Teresa salió a la luz el libro con el título de "Historia de un Alma", y con ello la lluvia de bendiciones de Dios a través de su sierva.

No es muy complicado poder encontrar esta obra en internet. Para los que les cuesta leer en la pantalla del ordenador, les dejo un audio con el libro en una versión algo más reducida, pero suficientemente amplia.


 


lunes, 1 de octubre de 2012

Santa Teresita del Niño Jesús (I)



"y dijo: "En verdad les digo: si no cambian y no llegan a ser como niños, nunca entrarán en el Reino de los Cielos. El que se haga pequeño como este niño, ése será el más grande en el Reino de los Cielos" Mt 18: 3-4

Un día como hoy, 30 de septiembre de 1897, murió para esta vida, a la edad de 24 años, Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz, que así era el nombre completo tomado por Teresa al entrar en el convento. Su muerte no transcendió más alla de los muros del Carmelo, donde sus hermanas ya eran conscientes de la santidad de Teresa, pero no tanto de que hasta que alto grado. Fuera, el mundo permanecía totalmente ignorante de la vida y muerte de aquella joven monja de clausura.



Hace dos semanas, el 17 de septiembre, tuvimos la suerte de acoger en Colonia una de las reliquias de esta santa.  Alguno de nosotros pudimos acercarnos a la iglesia de los Santos Apóstoles para recibir a la reliquia y celebrar una misa en honor de Teresita, así como recibir la gracia de ser bendecidos por el obispo Koch con el Santísimo Sacramento y poder venerar a la santa. Fue un momento emocionante que me ayudo a recordar mi devoción por Santa Teresita, tan querida por mí.



Mi descubrimiento de Teresita, aunque parezca increíble, tiene mucho que ver con este blog. Al poco de crear el blog, me propuse como uno de los objetivos el de mostrar la vida de santos que sirviesen de ejemplo para los jóvenes actuales, que les pudiesen ser un ejemplo para cómo buscar y alcanzar también ellos la santidad. Así que lo primero que hice fue investigar en internet sobre santos jóvenes, y así en una página encontré  varios santos que habían muerto en la edad de la juventud. A ninguno de ellos conocía por lo que elegí por puro azar a Teresita.
En España todos conocemos a Santa Teresa de Jesús, la gran santa de Ávila, mística, reformadora y fundadora de las Carmelitas Descalzas. Pero de la pequeña Teresa sólo me sonaba el nombre de haberlo escuchado alguna vez, como tantos otros santos, pero nada más. Así que me puse a buscar algo sobre su vida en internet. Y lo que me encontré me dejo impresionado.
Lo primero que me llamó la atención fue que el Papa Pio X, el último Papa declarado santo por la Iglesia después de 400 años, dijese de Teresita que "es la santa más grande de los tiempos modernos". Leyendo textos sobre su vida no encontré nada "aparentemente" extraordinario. Picado ya por la curiosidad, fuí al padre Óscar a pedirle algun libro sobre Santa Teresita, y amablemente me dejo una biografía sobre ella.

Fue una niña francesa de un pequeño pueblo de Normandía, la novena hija de una familia piadosa, de la que recibe una gran formación cristiana, además de recibir mucho amor. Niña muy viva e inteligente, se vuelve tímida y muy sensible a la muerte de su madre, con cuatro años. Con los años, esa actitud está a punto de llevarla al infantilismo. Pero una navidad, teniendo 13 años sufre una conversión que la hace ver su comportamiento infantil e egoista que la lleva a reclamar siempre el cariño y la atención de todos a su alrededor. Recibió una educación básica por parte de sus hermanas y del colegio de las monjas agustinas. Era inteligente y sacaba muy buenas notas, pero su educación no fue mucho más allá, ya que a los 14 años se hace el propósito de hacerse religiosa y entrar en el Carmelo de Liseux junto a sus dos hermanas mayores. En principio su deseo no puede ser cumplido ya que para entrar en el Carmelo se debe tener por lo menos 16 años, pero su insistencia y tras muchas solicitudes y peticiones a las diversas autoridades eclesiales consigue su propósito (para ello no dudaba en vestirse y acicalarse como una mujer para parecer de mayor edad), entrando en el convento a la edad de 15 años. Desde entonces desapareció de la vista del mundo. Ya nunca saldría de la clausura.



En el convento su salud se fue deteriorando poco a poco, hasta que enfermó de tuberculosis, enfermedad larga y penosa que la llevó a la muerte 9 años después de su entrada en el Carmelo.

Pero se puede decir que su misión en la Tierra comenzó después de su muerte, cuando Dios nos reveló lo que había en el corazón de esta muchacha, cumpliendo el deseo de Santa Teresita cuando dijo antes de morir: "pasaré mi Cielo haciendo el bien sobre la tierra....¡Haré llover una lluvia de rosas!"
Sus compañeras tenían cierta idea de las virtudes espirituales especiales que tenía Teresita, (hasta cierto punto, creó que ya pensaban que era una santa en vida) por lo que la obligaron a escribir 3 cuadernos, donde narraba su vida y su doctrina. En principio estaba destinado para la lectura interna, pero viendo la profundidad y las enseñanzas tan elevadas que contenían, y que podría ayudar a muchas almas, decidieron editarlo y reunirlo en un libro que se publicó al año siguiente de su muerte: "Historia de un alma". Fue entonces cuando el mundo conocío a Teresita. Dios concedió multitud de gracias: curaciones, conversiones y milagros por su intercesión, y de esta forma fue creciendo de forma extraordinaria entre el pueblo el convencimiento de la santidad de la joven monjita.
Su autobiografía se fue publicando y difundiendo en diversos idiomas, extendiéndose por todo el mundo la devoción a Teresa de Liseux.

Fue este renombre de santidad y los muchos milagros concedidos por su intercesión los que provocaron el inicio de su proceso de beatificación por el papa San Pio X, el 10 de junio de 1914 (tan sólo 17 años después de su muerte, cuando la tradición exige que hayan pasado un mínimo de 50 años tras la muerte). El 14 de agosto de 1921, el papa Benedicto XV declaró las virtudes heroicas de esta Sierva de Dios. Tras el cuál fue declarada beata el 29 de abril 1923 y dos años más tarde (17 de mayo de 1925) santa por el papa Pío XI.

El mismo Pío XI la nombraría el 14 de diciembre Patrona Universal de las Misiones, patronazgo que comparte con el gran misionero jesuíta Francisco Javier. Es por lo menos curioso que la patrona de las misiones sea una monja de clausura, que tan sólo salió de su país unas semanas, a la edad de 14 años, para ir a Roma con la intención de pedierle al papa Leon XIII que la permitiese entrar en el convento carmelita de Liseux. Pero ésto lo comprenderemos por el gran amor que tenía a los misioneros y el deseo profundo que tenía de haber sido misionera y convertir muchas almas.

En 1929 se comenzó la construcción de una gran basílica en su honor en Liseux, que gracias a las donaciones de sus devotos, consiguió ser practicamente terminada en 1937. Lugar a donde fueron trasladados sus restos mortales.

En 1944, cuando Francia vivía conmocionada bajo II Guerra Mundial, Santa Teresa fue declarada copatrona de su país, junto con Santa Juana de Arco. Bella coincidencia ya que Juana era una de sus grandes heroínas y ejemplos. (En el convento llegó a escribir y representar obras de teatro sobre la heroica guerrera)



Por último, en 1997, el papa Juan Pablo II, en el centenario de su muerte la proclamó doctora de la Iglesia. Título que se concede a aquellas personas cuya fe y doctrina ha conseguido transmitir de forma fiel y pura la esencia del mensaje del evangelio. Tal honor sólo ha sido otorgado en la historia de la Iglesia a 33 personas (Benedicto XVI anunció que proximamente nombraría a 2 nuevos doctores: San Juan de Ávila y Santa Hildegarda), siendo tan sólo 3 mujeres: Santa Catalina de Siena, Santa Teresa de Jesús, y Santa Teresita (Santa Hildegarda sería la cuarta). En todo caso Santa Teresita sería la más contemporánea y la más joven de todos.

Para mí Santa Teresita es uno de los mejores ejemplos del poder y la gracia de Dios. Como Dios elige a los pequeños, a los que se humillan para engradecerlos. Dios demuestra su grandeza eligiendo a los que parecen tener menos dotes humanas, pero tienen un gran corazón. Como Jesús, que eligió para transmitir la Buena Noticia, no a los grandes doctores de Israel o los escribas de la ley, sino a personas humildes e incultas del pueblo, y al frente de su Iglesia al bruto de Pedro, un simple pescador de Galilea. Porqué para Dios lo importante es el interior de las personas, todo lo demás está en Sus manos. Cómo decía Santa Teresita: Dios es un padre, no necesita nada de sus hijos, tan sólo les pide que le quieran.

                       El 1 de octubre es el día dedicado por la Iglesia a Santa Teresita de Liseux.


                             SANTA TERESA DEL NIÑO JESÚS. RUEGA POR NOSOTROS.


[En este artículo me dedicado más a la visión externa de Santa Teresita. Seguramente el lector se quede preguntando cuál era el pensamiento de Teresa, su doctrina y las obras, que han hecho cautivar el alma de tantas personas, y la han colocado en un puesto tan alto dentro de la Iglesia. Si Dios me da tiempo y ánimo, en un siguiente artículo intentaré mostrar un poco del porqué de la grandeza de esta santa]

jueves, 2 de junio de 2011

Unidos en la Fe

Esta es la historia, a grandes rasgos, del grupo cristiano al que pertenezco y del que surge este blog:

En noviembre del 2008 en la Mision Católica de Lengua Española en Colonia, un grupo de jóvenes se acercaron al padre Oscar Gil y le manifestaron el deseo de realizar un retiro o convivencia espiritual.
Querían de alguna manera tener un encuentro personal con Jesús, y compartir experiencias de vida entre sí; pues solo se encontraban semanalmente en la misa.

Este retiro se llevó a cabo en la casa Scalabrini. Desde aquel encuentro un grupo de jóvenes decidieron reunirse semanalmente para tener ese espacio común de compartir.

De esta manera surgió “El grupo de los miércoles”, pues este era el día de las “reuniones” en los locales de la parroquia de Santa Úrsula y era muy temprano para comprometerse con un nombre. Poco a poco fueron llegando no solo jóvenes, sino personas de todas las edades, especialmente inmigrantes, que encontraban en el grupo compañía, apoyo y la Palabra de Dios.

Paralelamente, se participaba en encuentros juveniles organizados por el Arzobispado de Colonia y se colaboraba en las actividades organizadas por la parroquia y en la Eucaristía.

A partir del año 2010, se pidió al padre Oscar Gil y al Consejo Parroquial , que se otorgara un día al mes para organizar la misa de jóvenes.
El tercer domingo de cada mes es la Eucaristía juvenil!!!.

Con el paso del tiempo llegan y se retiran miembros del grupo, pero lo que no se agota, sino que al contrario se aumenta, son las ganas de seguir participando mas activamente en la comunidad de la iglesia de Santa Bárbara.
El amor entre nosotros crece y nuestra fe se fortifica. Por esta razón el 11 de febrero del 2011, surgio UNIDOS EN LA FE, el nombre que se dio al “grupo”, que mas que eso , es un espacio que Dios nos ha regalado para compartir experiencias de fe, darnos apoyo mutuo, reafirmar nuestro compromiso como católicos, y crecer en su infinito Amor.

miércoles, 27 de enero de 2010

Fátima y la caída del muro de Berlín

Aprovechando que este año peregrinaremos al Santuario de Fátima, si Dios quiere, os dejo un artículo sobre el papel de la Vírgen María, bajo la advocación de Fátima, en la Historia. Su amor por la humanidad la lleva a actuar de forma proverbial para buscar nuestra salvación.

El artículo fue escrito el 12 de noviembre en el diario español "La Razón" con motivo del 20 aniversario de la caída del muro de Berlín y posterior reunificación de la nación alemana.

FÁTIMA Y LA CAÍDA DEL MURO DE BERLÍN

Estos días son numerosísimos los reportajes y entrevistas de todo tipo que glosan los acontecimientos que llevaron, hace veinte años, a la caída del Muro de Berlín.

Entre tan exhaustiva información, se narra la cronología de los hechos y se analiza el porqué de los mismos. Sin embargo, no he encontrado una respuesta convincente a la pregunta que, entiendo, fundamental: ¿cómo es posible que todo un Imperio como el soviético, colosal en superficie, en habitantes y en potencial militar, se desintegrara sin que mediara ni una guerra, ni batalla y ni siquiera un sólo tiro entre los dos bloques que ese Muro separaba?

Esta pregunta tiene, si cabe, más sentido si recordamos cómo el comunismo conquistó Rusia tras una cruenta revolución –la bolchevique, iniciada en 1917-, y cómo sofocó y reprimió con tanques las insurrecciones de 1953 en la RDA, de 1956 en Hungría, de 1968 en Checoslovaquia o de 1970 en Polonia. ¿Qué sucedió para que nada de eso ocurriera en 1989 y que se precipitara, de esa forma, el principio del fin de la Unión Soviética y, con ella, del comunismo en las quince repúblicas que la integraban y en todos los países satelizados del centro de Europa?

Helmut Kohl se ha aproximado a la respuesta al decir que no encuentra una imagen mejor para describir la situación vivida en aquellos días que citar a Otto von Bismark: “cuando el manto de Dios pasa por la historia, hay que saltar y agarrarse a él”.

Pues bien, yo quiero referirme al paso de “ese manto de Dios” que señala el entonces Canciller alemán ¿Hay respuesta al porqué de ese paso? Pienso que sí y la respuesta –también desde la historia y la razón-, tiene un nombre: Fátima.

Soy plenamente consciente de que en una sociedad profundamente secularizada y racionalista puede sonar a provocador introducir esta variable –Fátima-, en el debate a la hora de buscar una explicación o una hipótesis de trabajo, que aporte más luz al misterio que rodea las extraordinarias circunstancias en que se produjo la caída del Muro.

El 13 de mayo de 1917, tres sencillos y analfabetos niños de la aldea de Fátima reciben una visita sorprendente: una “mujer vestida de sol”, que resultaría ser la Virgen, se les aparecerá en la Cova de Iria y les hablará de la “conversión de Rusia”. Para ello, el Papa deberá realizar la “consagración de Rusia a su Inmaculado Corazón, en comunión con todos los obispos del mundo”.

Hay que tener muy en cuenta que, por “Rusia”, en el contexto del mensaje de Fátima, se entiende una referencia geográfico-temporal al régimen ateo y anticristiano que allí se impondrá: en octubre de ese año, 1917, -el “octubre rojo”-, la revolución bolchevique tomará el Palacio de Invierno. Por tanto, la promesa de la Virgen sobre la “conversión de Rusia” ha de entenderse como la desaparición de ese régimen político. No es de extrañar, por tanto, que desde la izquierda en general y muy en particular por la cultura marxista predominante el pasado siglo, se descalificara todo lo relativo a Fátima de forma absoluta.

Tanto Pío XII como Pablo VI, en 1942 y 1967, dieron cumplimiento a la petición, aunque de forma incompleta pues faltaba el requisito de que la citada consagración debía efectuarse “en comunión con todos los obispos del mundo”.

Fue determinante el atentado que Juan Pablo II sufrió en la Plaza de San Pedro “precisamente” el 13 de mayo de 1981, fiesta de la Virgen de Fátima, para que realizara la consagración en plenitud. Este hecho marcó un antes y un después en su pontificado. Desde el Policlínico Gemelli, el Papa afirmó que “una mano había disparado el arma y otra mano había guiado la bala”. Desde allí mismo, ingresado, manifestó su voluntad de efectuar la consagración pedida.

Tras viajar a Fátima el 13 de mayo de 1982 y manifestarle sor Lucia –la principal de los tres videntes-, que seguía faltando el requisito de la unión con todos los obispos, el Papa se dirigió personalmente a todo el episcopado mundial. El domingo, 25 de marzo de 1984, en una ceremonia cargada de solemnidad y dramatismo, en la Plaza de San Pedro, abarrotada de fieles y ante la imagen traída ex profeso desde allí, Juan Pablo II realizó la consagración pedida. Impresiona ver las imágenes de la grabación de ese acto, ciertamente histórico.

Resulta “llamativa” la relación de hechos que se produjeron a partir del anuncio público de la consagración: tres Secretarios Generales del PCUS fallecen, sucesivamente, en muy breve espacio de tiempo: Brezhnev, Andropov y Chernenko. Luego, aparece en escena Gorbachov, quien dos años después de la consagración, era recibido por el Papa en su condición de Secretario General del PCUS. Era el primer dirigente de este nivel que pisaba el Vaticano.

El propio Gorvachov acaba de comentar al respecto que el continuando debilitamiento del liderazgo en la URSS por esos sucesivos fallecimientos fue decisivo para que la Perestroika se pudiera poner en marcha. Podemos recordar, también, que uno de las acepciones de “perestroika” es “conversión”.

Sólo falta añadir que tras la caída del Muro el proceso de descomposición de la URSS se precipitó de manera continuada. Dos años después, en 1991, el presidente de Rusia, Boris Yeltsin, junto a los Presidentes de Bielorrusia y Ucrania, certificaron la defunción oficial de la URSS: era el 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción. Resuenan los ecos de las palabras que, según consta en la documentación oficial, la Virgen le dirigió a sor Lucia: “… al final, el Papa me consagrará Rusia… y mi Inmaculado Corazón triunfará”. Pocos días después, el presidente Gorbachov dimitió: tras setenta años de comunismo, la bandera de la hoz y el martillo era arriada del Kremlin. Era el día de Navidad de 1991.

No debe sorprender, pues, que el Papa Juan Pablo II, el 13 de mayo de 2000, al proceder en Fátima a la beatificación de dos de los tres pastorcillos, ante un millón de personas, entre ellas la misma sor Lucia, diera públicamente las gracias a la Virgen “porque su mano, sin duda, había guiado todos estos acontecimientos extraordinarios vividos”. Tampoco debe sorprender que allí, en la explanada del santuario de Fátima se encuentre un trozo del muro de Berlín con una significativa inscripción.

La Santa Sede ya ha hecho público que Benedicto XVI irá el próximo 13 de mayo a Fátima.

Jorge Fernández Díaz
Vicepresidente Tercero del Congreso de los Diputados