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viernes, 9 de noviembre de 2012

40 aniversario del Rather Adventsbasar

El proximo fin de semana reservenlo para visitar el Rather Adventsbasar, uno de los mas grandes de colonia, donde ademas de poder conseguir aquello que estabamos buscando a muy buen precio, colaboraremos con una buena obra social.
Este tradicional bazar de adviento ademas cumple 40 años ininterrumpidos de ayuda a proyectos de ayuda al tercer mundo.

Como en años anteriores colaboraremos como parte del grupo con gusto dentro de este evento. Por lo que por alli nos veremos.

Les dejo toda la informacion en los siguientes folletos que anuncian el acto.


sábado, 29 de octubre de 2011

¡De nuevo vuelve el Rather Adventsbasar!

Como todos los años, puntales a su cita, vuelve a organizarse el gran Rather Adventsbasar. El bazar solidario más grande de la ciudad de Colonia se celebrará dentro de dos fines de semanas (12-13 de noviembre) en su enclave habitual.

Por supuesto invitamos a todo el mundo a acercarse, a participar y a comprar todo aquello que le guste. Además de colaborar con una buena causa, seguro que encuentran cosas interesantes y a buen precio. Además del bazar habrá muchas sorpresas, actuaciones y degustaciones.

Poco a poco también se esta haciendo habitual nuestra participación como grupo en este evento. Cosa que es un orgullo.

Desde aquí desear toda la suerte a las personas que colaboran y al Bazar como organización.

Les dejo toda la información en imágenes para que su asistencia sea inexcusable.


 (pinchar en la imagen para ver a mayor detalle)













domingo, 5 de diciembre de 2010

Diez cosas que todo el mundo debería saber sobre el Adviento


Tomado del blog de Bruno Moreno "Espada de doble filo"

1. El Adviento lo inventamos los españoles. Para que luego digan que no inventamos nada. El primer dato histórico relativo a un periodo de preparación para la Navidad se puede encontrar en las actas del Concilio de Zaragoza, en el año 380. Durante los días 17 a 25 de diciembre, los cristianos debían asistir a la iglesia todos los días, preparándose para la celebración del Nacimiento del Señor. No es una mala costumbre, podríamos aprovecharla nosotros.

2. Luego, los franceses nos copiaron el invento. El Concilio de Macon, en el año 581, aplicó las normas litúrgicas de Cuaresma al periodo entre el 11 de noviembre y Navidad (unos cuarenta días, como la Cuaresma). San Cesareo de Arles, medio siglo antes, había pronunciado las primeras homilías de Adviento que se han conservado.

3. Los alemanes, lo único que han inventado es la corona de adviento: Una corona con cuatro velas, que se van encendiendo, una a una, los cuatro domingos de Adviento. Bueno, y las chocolatinas del calendario de Adviento, que tampoco están mal.

4. El tercer domingo de Adviento, el sacerdote se viste de rosa. No, no es un signo del fin de los tiempos ni una apostasía clerical ante el lobby GLTBXYZ. De hecho, quizá sería más apropiado decir color salmón. O naranja-rosáceo.

La razón es que ese domingo es el domingo Gaudete (en latín, “alegraos”). Sin ser aún un domingo navideño, ya está avisando de que está cercana la Navidad, para que los cristianos nos alegremos. Si el sacerdote no utiliza la casulla anaranjada para el domingo Gaudete, quizá sea porque la parroquia no tiene casulla de ese color. Podría ser una buena idea regalar una a la parroquia. Si se pone en la iglesia una corona de adviento, la vela correspondiente a este domingo suele ser rosada también.

5. En la fiesta de la Inmaculada, que siempre cae en Adviento, se usa casulla azul. Y eso también es invento español. El azul no es un color propiamente litúrgico y sólo puede usarse en esa fiesta y en los países del antiguo Imperio Español (Hispanoamérica, Filipinas, partes de Estados Unidos, etc.), como reconocimiento por parte de la Santa Sede del hecho de que España defendió siempre esta doctrina, aun antes de que fuera proclamada como dogma.

6. El verdadero tiempo dedicado a la Virgen en la Iglesia es el Adviento y no el mes de mayo. La devoción del mes de mayo es algo estupendo, por supuesto, pero litúrgicamente el Adviento es el tiempo de la Virgen, porque es el tiempo de la espera del Mesías, junto con Nuestra Señora, que le esperaba con la fe y también físicamente, al estar embarazada. La advocación propia de este tiempo es la “Virgen de la O”, que hace referencia a una serie de antífonas de la liturgia de Adviento, que empiezan por O (Oh Enmanuel…., Oh Llave de David…, etc.).

7. Un santo para encomendarse a él durante el Adviento: San Juan Bautista. Su misión fue, precisamente, preparar el camino al Señor y anunciar su venida. Es el santo por excelencia del Adviento. Lecturas para el Adviento: los profetas, sobre todo Isaías.

8. Aunque parezca mentira, el Adviento no es Navidad. Sí, ya sé que, en nuestras ciudades, las luces de Navidad están puestas desde mediados de noviembre, los villancicos suenan en todas las tiendas y las películas de la televisión tratan sobre “salvar la Navidad”. Pero eso se debe a que el mundo, en realidad, no va a celebrar nada en Navidad, así que no necesita prepararse para ello. En cambio, nosotros tenemos que prepararnos para celebrar un hecho que cambió el mundo y nuestras propias vidas: la Encarnación y el Nacimiento del Hijo de Dios. La Navidad es una pascua, un paso del Señor, y tenemos que preparar el corazón para que no pase de largo por nuestra vida. Por eso, la invitación fundamental del Adviento es a estar en vela, a orar, a despertar del sueño de la muerte y avivar el deseo de recibir a Cristo.

Para los que somos muy torpes, la Iglesia nos lo enseña gráficamente, con la liturgia. Durante todo el Adviento, las vestiduras litúrgicas son moradas y se omite el Gloria en la Misa del domingo, de modo que habría que ser ciego y sordo para no darse cuenta (o no ir a Misa, que es algo más habitual, por desgracia).

9. El Adviento tiene dos partes, porque es una preparación para dos venidas. Sí, dos venidas. La primera parte del Adviento, hasta el día 16 de diciembre, prepara para la Segunda Venida de Cristo, para la Parusía del fin de los tiempos. Y las lecturas en la Misa, si se fijan, se centran en el fin del mundo. En la segunda parte del Adviento, entre el 17 y el 24 de diciembre (los días que “inventó” el Concilio de Zaragoza), las lecturas y la liturgia se refieren ya explícitamente a la preparación de la Navidad.

10. La última palabra, se la dejamos a Dios: “Ahora es tiempo de gracia, ahora es tiempo de salvación“. Así que ya lo saben. A convertirse. O, mejor aún, a dejarse convertir por Dios.


P.D.: para mañana feliz día de San Nicolas para todos. Que este gran santo interceda por nosotros.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Comienza el adviento

"Una voz grita: Preparad en el desierto para Yavé un camino, enderezad en la estepa una senda para nuestro Dios." Is 40: 3

Comienza este domingo el adviento. Para muchos momento de eventos y celebraciones, fiestas, regalos, cenas de trabajo, reuniones familiares, compras, de vacaciones, ...casi de todo menos de lo más importante: de celebrar la entrega de Dios de su Hijo para la salvación de los hombres. Nosotros como cristianos tenemos que tener bien presente que la navidad significa eso mismo: "natividad", nacimiento. Celebramos el nacimiento de Jesús, el culmen del plan de salvación de Dios.

Si Jesús hubiese nacido y vivido entre nosotros sólo una vez hace 2000 años, lo que ahora celebramos, no dejaría de ser un mero acto nostálgico, de recuerdo, sin mucha más transcendencia. Pero Jesús resucitó de entre los muertos y se encuentra en la gloria de Dios Padre. Y antes de morir nos prometió una segunda venida (Mt 24: 23-44), de la que no sabemos el momento pero que será diferente a la primera ya que se manifestara con gran poder y gloria. Pero Jesús no se fue y nos dejó hasta esta segunda venida, no, todo lo contrario, el permanece a nuestro lado permanentemente hasta ese día y así nos lo dijo: "Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo." (Mt 28: 20) Esta venida no es de forma material, ya que tras la ascensión su cuerpo se encuentra compartiendo la gloria a la derecha de Dios Padre y junto a los ángeles y los santos, si no en forma de espíritu, el Espíritu Santo que nos prometió y que se encuentra en su Iglesia para guiarla y santificarla.

Como todo en la vida, para que algo salga bien hay que prepararlo previamente. Así, para que Jesús se haga presente en nuestras vidas hay que abrirle nuestro corazón, vaciarlo de tantas cosas materiales y sin importancia que lo ocupan y lo que es peor, que nos amargan. Éste es el mensaje del profeta Isaías: preparad el camino al señor para que pueda entrar en nosotros, para que se pueda hacer presente en nuestra existencia. Para ello está este momento de adviento, para preparar nuestro corazón como tierra esponjosa para la semilla que es Jesús y que brotará y dará abudantes frutos en nuestra vida. ¿Como se prepara uno para recibir a Jesús? La Iglesia que es nuestra maestra nos llama a la conversión permantente, ya que somos pecadores, y sobre todo en los tiempo de previos a los grandes acontecimientos cristianos, es decir, adviento y cuaresma. Conversión primero reconociendo que somos pecadores y que necesitamos la ayuda de Dios, y despues que hemos recibido el perdon y el consuelo de Dios, consolar y amar también a nuestros hermanos, especialmente a los más desfavorecidos. De la misma forma que preparaba San Juan la venida de Jesucristo, llamando a la conversión de las malas obras y a través del bautismo, símbolo de limpieza y purificación de nuestros pecados. Y una vez "limpios" podremos esperar el nacimiento de Jesus en nosotros: "bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos veran a Dios" (Mt 5: 8). Esperaremos con alegría su segunda venida, y viviremos con alegría su presencia entre nosotros, bien en forma del Espíritu Santo que habita nuestro cuerpo (I Cor 3: 16), en la forma consagrada del pan y el vino que tomamos en la Eucarístia (Lc 22: 9), y en el prójimo, imagen de Dios (Gen 1: 27).



El próximo 8 de diciembre celebramos la inmaculada concepción de la virgen María. La encarnación de Jesús en el vientre de su madre. Es el adviento de María que con miedo y esperanza espera el nacimiento de su hijo. Ella lo cuidará amorosamente en su seno para que pueda ver la luz la promesa de Dios para los hombres. ¡Gracias María!.

Hoy se celebra la vigilia por la vida naciente, como víspera del I domingo de adviento. Todos antes de nacer hemos sido cigotos, embriones y fetos. Seguramente sea la etapa de nuestra vida que más dependamos de otra persona, nuestra madre, y por lo tanto en la que estamos más indefensos. Es el momento que ha encontrado esta sociedad actual para matar más fácil y silenciosamente a millones de niños, que no son queridos y que se consideran que sobran, que son una molestias. Así se interrumpe el deseo de Dios de dar vida a nuevos hombres. Si Jesús hubiese sido engendrado en nuestro tiempo no hubiera tenido menos incierto su futuro que el que tuvo. Imaginemos a María, una adolescente que se queda embarazada y que no está casada, seguramente todavía estaría estudiando. Todo su ambiente social la estaría presionado para que abortase, ya que una joven de su edad no está preparada psicológicamente para cuidar un niño, no tiene medios económicos para cuidarlo (dependería economicamente todavía de sus padres), estará hipotecando el resto de su vida, no podrá realizar muchos proyectos, el niño será siempre una carga para el resto de su vida, no será una mujer completamente libre para cumplir todos sus deseos y sueño,...y con todos estos argumentos se está justificando la muerte de millones de niños como el niño Jesús. Sólo una fe inquebrantable y el apoyo de la familia la permitirían llevar adelante su embarazo. Que Dios acoja a todo los niños muertos en su gloria, y que a sus asesinos les alcance Su perdon.


Oremos por la Vida:

Oh María,
aurora del mundo nuevo,
Madre de los vivientes,
a Ti confiamos la causa de la vida:
mira, Madre, el número inmenso
de niños a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas
de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos
a causa de la indiferencia
o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu Hijo
sepan anunciar con firmeza y amor
a los hombres de nuestro tiempo
el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo
como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud
durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo
con solícita constancia, para construir,
junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de Dios Creador
y amante de la vida.

Juan Pablo II.