lunes, 29 de marzo de 2010

Hoja Parroquial del 28.03.2010


Pues quiso la casualidad que mientras escribía el post anterior con las lecturas de este domingo, resultase que llegó la hoja parroquial de la misión a mi correo electrónico. Como las lecturas ya están recogidas paso sólo a colocar los comentarios.


HOJA PARROQUIAL DOMINGO DE RAMOS - CICLO C – 28/03/2010 - Nr.142

¡BENDITO EL QUE VIENE EN NOMBRE DEL SEÑOR!
Con la celebración del Domingo de Ramos comenzamos las festividades de la Semana Santa que para la Iglesia significan las fiestas Mayores de nuestra fe. Este día es la introducción, Jesús llega a Jerusalén para la celebración de las fiestas de la Pascua Judía y realiza una entrada triunfal pero distinta a todos los protocolos actuales, entra en un burrito prestado y mientras va caminando la gente lo aclama y tapizan las calles con ramos y con sus túnicas a lo que los escribas y fariseos reclaman a Jesús pidiendo que los calme y los calle, pero como ya ha llegado su hora, Jesús responde, que eso no puede ser. Su misión esta por llegar al culmen y nadie lo puede parar. Más tarde escucharemos en el Evangelio de la pasión a los mismos Judíos pedir a gritos a Pilato que crucifique al mismo Jesús que proclamaban como Mesías y Señor apenas unos días antes, qué ha pasado? Su fe no era muy fuerte. 2010 años después necesitamos pensar si la muerte de Jesús ha servido de algo en nuestra vida y si nuestra fe es más fuerte que la de aquellos hombres y mujeres o si acaso también nosotros somos de los que un día aclamamos a Jesús como nuestro Dios y Señor y al día siguiente lo estamos condenando con nuestro comportamiento y nuestras palabras porque nos dejamos llevar por lo que otros nos dicen que pensemos o digamos porque no estamos convencidos de nuestra propia fe. Tenemos una fe débil, de tradiciones y conocimientos que han sido inútiles, no una fe de convencimiento y basado en el amor a Dios y a la Iglesia. Que nuestra participación en las distintas celebraciones de esta semana santa sirvan para afirmar nuestra fe y fortalecer en nuestro corazón el deseo estar más cercanos a Dios y participando en nuestra misa dominical, recibiendo la comunión y la confesión frecuente manifestar nuestro gusto por formar parte de la gran familia de Dios que es la Iglesia.

P. Oscar Echeveste


Consolad, consolad a mi pueblo…”(Is. 40,1)

Es lo que primero brota de nuestro corazón…”consolad, consolad…” necesidad de estar, consolar, apoyar, escuchar y solidarizar profundamente a este querido pueblo chileno que hoy sufre, llora profundamente por la pérdida de vidas humanas y por los que todavía no aparecen; pero a la vez CONFIA, su fe se fortalece, su confianza, los valores más profundos de su gente se manifiestan.

Después ya de 15 días, ¿qué comunicarles? ¿cómo estamos?

Todavía no alcanzamos a dimensionar en su totalidad las tremendas consecuencias de esta tragedia. Cada día que pasa se ve, se siente, palpa y experimenta la dureza de este terremoto y tsunami que afecto al 78% de la población de Chile, en diferentes grados pero esa es la realidad. Es gravísimo el que muchísimas industrias quedaran fuera de servicio, totalmente destruidas unas, y con graves daños otras; por consiguiente muchísima gente sin trabajo, familias enteras dependiendo exclusivamente de la ayuda, la industria forestal y pesquera, entre otras, afectadas gravemente, esto se agrava con la amenaza de las lluvias de invierno que ya está encima…esto es terrible para la gente: niños, adultos, ancianos… que está amontonada en carpas, o bajo plásticos, sin agua, ni luz, sin nada.

Queremos vivir todo esto desde la fe, la confianza, la esperanza y el compromiso con el pueblo que sufre, nos sentimos muy fortalecidas por todos los mensajes que cada día nos llegan de solidaridad, oración, cercanía, fuerza y ánimo, muy unidas a toda la familia Amor de Dios, agradecemos todo lo que están haciendo por chile, muchas personas, mucha gente anónima que se dejan tocar por el dolor de los que más lo necesitan.

Creemos que Chile nuevamente se pondrá de pie. Y que entre todos lo lograremos. Que estas situaciones nos ayuden a valorar lo esencial en la vida que a veces olvidamos o no vivimos en plenitud, que nos ayude como pueblo sin fronteras, a crecer en los auténticos valores especialmente en la fraternidad.

Gracias al Dios de la Vida que nos mantiene en pie para ayudar, para amar y servir a los que más sufren y necesitan,

H. María Isabel Núñez

Hna del Amor de Dios *

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