domingo, 27 de julio de 2014
La devoción de las tres Avemarías
¿En qué consistes esta devocion?
En rezar tres veces el Avemaría a la Santísima Virgen, Madre de Dios y Señora nuestra, bien para honrarla o bien para alcanzar algún favor por su mediación.
¿Cuál es el fin de esta devoción?
Honrar los tres principales atributos de María Santísima, que son:
1.- El poder que le otorgó Dios Padre por ser su Hija predilecta.
2.- La sabiduría con que la adornó Dios Hijo, al elegirla como su Madre.
3.- La misericordia con que la llenó Dios Espíritu Santo, al escogerla por su Inmaculada Esposa.
De ahí viene que sean tres las Avemarías a rezar y no otro número diferente.
¿Cuál es la forma de rezar las tres Avemarías?
“María Madre mía, líbrame de caer en pecado mortal.
1. Por el poder que te concedió el Padre Eterno
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
2. Por la sabiduría que te concedió el Hijo.
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
3. Por el Amor que te concedió el Espíritu Santo
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
¡Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los
siglos de los siglos. Amén!”
¿Cuál es el origen de la devoción de las tres Avemarías?
Santa Matilde, religiosa benedictina, suplicó a la Santísima Virgen que la asistiera en la hora de la muerte. La Virgen María le dijo lo siguiente: “Sí que lo haré; pero quiero que por tu parte me reces diariamente tres Avemarías. La primera, pidiendo que así como Dios Padre me encumbró a un trono de gloria sin igual, haciéndome la más poderosa en el cielo y en la tierra, así también yo te asista en la tierra para fortificarte y apartar de ti toda potestad enemiga. Por la segunda Avemaría me pedirás que así como el Hijo de Dios me llenó de sabiduría, en tal extremo que tengo más conocimiento de la Santísima Trinidad que todos los Santos, así te asista yo en el trance de la muerte para llenar tu alma de las luces de la fe y de la verdadera sabiduría, para que no la oscurezcan las tinieblas del error e ignorancia. Por la tercera, pedirás que así como el Espíritu Santo me ha llenado de las dulzuras de su amor, y me ha hecho tan amable que después de Dios soy la más dulce y misericordiosa, así yo te asista en la muerte llenando tu alma de tal suavidad de amor divino, que toda pena y amargura de muerte se cambie para ti en delicias.”
Y esta promesa se extendió en beneficio de todos cuantos ponen en práctica ese rezo diario de las tres Avemarías.
¿Cuáles son las promesas de la Virgen a quienes rezasen diariamente las tres avemarías?
Nuestra Señora prometió a Santa Matilde y a otras almas piadosas que quien rezara diariamente tres avemarías, tendría su auxilio durante la vida y su especial asistencia a la hora de la muerte, presentándose en esa hora final con el brillo de una belleza tal que con sólo verla la consolaría y le transmitiría las alegrías del Cielo.
María renueva su promesa de protección:
Cuando Sor María Villani, religiosa dominica (siglo XVI), rezaba un día las tres Avemarías, oyó de labios de la Virgen estas estimulantes palabras:
“No sólo alcanzarás las gracias que me pides, sino que en la vida y en la muerte prometo ser especial protectora tuya y de cuantos como tú PRACTIQUEN ESTA DEVOCIÓN”
También dijo la Santísima Virgen: “La devoción de las tres Avemarías siempre me fue muy grata… No dejéis de rezarlas y de hacerlas rezar cuanto podáis. Cada día tendréis pruebas de su eficacia…”
Fue la misma Santísima Virgen la que dijo a Santa Gertrudis que “quien la venerase en su relación con la Beatísima Trinidad, experimentaría el poder que le ha comunicado la Omnipotencia del Padre como Madre de Dios; admiraría los ingeniosos medios que le inspira la sabiduría del Hijo para la salvación de los hombres, y contemplaría la ardiente caridad encendida en su corazón por el Espíritu Santo”.
Refiriéndose a todo aquel que la haya invocado diariamente conmemorando el poder, la sabiduría y el amor que le fueron comunicados por la Augusta Trinidad, dijo María a Santa Gertrudis que, “a la hora de su muerte me mostraré a él con el brillo de una belleza tan grande, que mi vista le consolará y le comunicará las alegrías celestiales”.
¿Cuál es el fundamento de esta devoción?
La afirmación católica de que la Santísima Virgen poseyó, en el más alto grado posible a una criatura, los atributos de poder, sabiduría y misericordia.
Esto es lo que enseña la Iglesia al invocar a María como Virgen Poderosa, Madre de Misericordia y Trono de Sabiduría.
PARA REFORZAR ESTA DEVOCIÓN CONTAMOS UN BELLO TESTIMONIO DE FE
En un país situado detrás del «telón de acero», en el que, en los primeros meses del año 1968, se recrudeció la persecución religiosa, uno de los Obispos allí radicados recibió una misiva comunicándole confidencialmente que se preparaba un atentado contra su vida, por lo cual debía huir sin pérdida de tiempo y ocultarse.
Obedeciendo la consigna recibida, el aludido señor Obispo salió de su residencia vestido de aldeano y huyó a campo traviesa, caminando durante todo un día, alcanzándole la noche, divisando una amplia vega.
Aprovechando la oscuridad, se aproximó a una casa que vio poco distante y pidió a sus habitantes le permitiesen descansar unas horas sentado en una silla.
Los ocupantes de la casa -un matrimonio con varios hijos pequeños- acogieron la petición de hospedaje del que consideraron labriego viajero, pero no sólo le ofrecieron silla, sino que le hicieron cenar con ellos y luego le acomodaron en una habitación con buena cama.
Durante la cena, como notase el huésped gran preocupación y visible tristeza en el matrimonio, no pudo silenciar su observación y preguntó el motivo de tal inquietud y congoja; informándosele entonces de que el anciano padre de uno de ellos no había podido sentarse a la mesa porque estaba enfermo de mucha gravedad desde hacía unos días, y aunque le insistían cariñosamente para que hiciera conveniente preparación para la muerte, por si el momento de ésta sobreviniera, él les contestaba que todavía no iba a morirse, y, por tanto, no se preparaba…
Hubo unos breves comentarios del caso, pero ninguno se atrevió a hacer mención del aspecto religioso del asunto.
Retirados a descansar todos y transcurrida la noche, se dispuso el visitante y huésped a proseguir su camino; y al despedirse y dar gracias a quienes con tanta amabilidad le habían tratado, preguntó si le permitían saludar al viejecito enfermo, para comprobar el estado actual de su dolencia, a lo que, gustosamente, se accedió y le acompañaron.
Una vez el labriego junto al anciano, y luego de una corta conversación afectuosa, éste último, adoptando un gesto y tono decidido, dijo: «Mire usted, yo sé que estoy muy malo y que ya no me restableceré; pero, también sé que por ahora no moriré».
Al oírle hablar tan seguro, todos sonrieron al enfermo. Y ante aquellas sonrisas, añadió éste: «Se ríen porque he dicho que tengo la seguridad de que no voy a morir por ahora… Pues bien; lo repito. ¿Y sabe usted por qué?… Mire, yo no sé quién es usted, ni cómo piensa, pero como en la situación en que estoy ya no temo a nadie, le voy a decir la verdad: Mi seguridad se apoya en que soy católico; los años de persecución religiosa no me han quitado la fe; y todos los días he rezado, y rezo, las Tres Avemarías, pidiéndole a la Virgen María que, a la hora de la muerte, esté asistido por un sacerdote que prepare mi alma para el tránsito, y usted comprenderá que habiéndole rogado tantas veces a la Santísima Virgen eso, la Virgen no consentirá que yo muera sin un sacerdote a mi lado; y como no lo tengo, por eso estoy tan seguro de que por ahora no me muero».
Emocionado el labriego por aquella declaración del ancianito, le tomó la mano y le dijo: «Esa gran fe que ha conservado, y esa súplica diaria a la Madre de Dios, rezándole las tres Avemarías, han atraído el favor del Cielo y ha sido la Providencia la que me dirigió hasta aquí… No es un sacerdote lo que la Virgen le manda, sino a su Obispo de usted… Porque yo soy el Obispo de esta Diócesis, que va hacia el exilio»
La impresión, y al propio tiempo el gozo, del anciano y sus hijos fue enorme. Tan grande, que no sabían cómo expresar su asombro y su reverencia…
Seguidamente, el señor Obispo realizó las confesiones, ofició la Santa Misa en la habitación del enfermo, y les dio a todos la comunión; dejando al viejecito espiritualmente dispuesto para emprender su postrer viaje con término en el Cielo…
Viaje que tuvo lugar dos días después de aquella Misa excepcional.”
Fuente: Heraldos del Evangelio
domingo, 28 de julio de 2013
La fuerza de la oracion
Dos días después veía la luz May Feelings, una red social dedicada a poner en contacto a personas a traves de peticiones y rezos. Otros dos días después, el 2 de mayo, la usuaria @Bernadita12 publicó uno de las primeras peticiones (prays) que hasta la fecha ha sido una de las más rezadas de May Feelings. "Por Antonia Cabrera, niña de 15 años quien se encuentra internada en la UTI porque le vino un derrame cerebral, la hemorragia no ha parado durante 3 días. Doctores no ven la cura absoluta. Se piden rezos por familiares y su salvación. LOS MILAGROS EXISTEN".
Una de las cosas que más me han chocado es que Antonia no conoce a la persona que hizo la peticion por ella, y seguro que tampoco a las miles de personas que han dedicado parte de su tiempo a rezar por ella. Es lo maravilloso del amor, el dar algo de lo que tienes (tu tiempo, tu fe,...), a cambio de nada, .... o a cambio de mucho, como es el poder devolver la vida a una persona.
jueves, 10 de enero de 2013
May Feelings. Una red social para pedir y rezar
Yo no soy un fan de las redes sociales, no tengo ni perfil en facebook ni twiter, etc... Pero soy consciente que muchas personas si están aficionadas a estas redes. Os dejo dos vídeos donde se explica y promociona este portal de internet, esperando que pueda servir de ayuda a alguien.
Yo rezaré para que tengan éxito.
Su página web es: www.mayfeelings.com
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Vigilia por la vida naciente
El anuncio lo hizo el Papa en el rezo del Ángelus del 14 de noviembre: "El próximo sábado 27 de noviembre, en la basílica de San Pedro, presidiré las primeras Vísperas del primer domingo de Adviento y una vigilia de oración por la vida naciente. La iniciativa se realiza en común con las Iglesias particulares de todo el mundo y he recomendado su desarrollo también en parroquias, comunidades religiosas, asociaciones y movimientos. El tiempo de preparación a la santa Navidad es un momento propicio para invocar la protección divina sobre todo ser humano llamado a la existencia, también como agradecimiento a Dios por el don de la vida recibido de nuestros padres."
La verdad es que no sé que diocesis o parroquias se han aceptado la interperlación del Santo Padre. Creo que nuestra comunidad no va a realizar ningun acto oficial, lo que no quita que nosotros como cristianos, unidos a Cristo y a su Iglesia podamos participar de forma individual. Por lo que les invito a que este sábado unamos nuestras oraciones por la vida de los niños en gestación.
viernes, 23 de abril de 2010
Taller de oración y VII. Algunos breves consejos
Cuando uno se plantea algo que cree importante, se organiza el día, la jornada alrededor de eso. Quien cree muy importante el fútbol en su vida, se organiza toda la semana (citas con los amigos, ir al cine, viajes...) en función de ello. Ese tiempo es sagrado. Algún día podrá perderse un partido, pero no es lo normal. Quien cree muy importante mantener la línea, se hace horarios, menús, se pone límites, señala en el calendario unos días concretos para hacer deporte. Es algo que considera importante y se organiza la vida en función de eso. ¿Nosotros creemos que la oración es algo importante en nuestra vida? ¿Somos conscientes de que sin la relación y el diálogo frecuente con Dios nuestra vida cristiana se va viniendo abajo? Si creemos que sí, debemos poner los medios suficientes para que no falte en nuestra vida y hacer nuestros planes: dónde hacer oración (lugar), cuándo hacer oración y con qué frecuencia (tiempo). Las personas somos así. Si dejamos las cosas a lo que salga, suele salir bien poco. Tenemos que reservar un rato de nuestro día a Dios, tener la serenidad y la disponibilidad necesarias para "perder el tiempo" con Dios. Renunciar por un momento a nuestra actividad. Dejar el ritmo de vida marcado por las agujas del reloj. Debemos vivir un tiempo para Dios, "un tiempo fuera del tiempo". Debemos ser fieles a ese tiempo, a pesar de que no sintamos nada, de que no veamos nada, a pesar de que nos aburramos.
Algunos consejos previos
-Dedicar cada día unos minutos a la oración personal. Así como dormimos, comemos, trabajamos y descansamos, la oración debe formar parte de nuestra vida diaria. Revisar nuestro horario y escoger para la oración un momento en el que nos encontremos en paz y no tengamos muchas ocupaciones y que tampoco nos encontremos muy cansados. Procurar que esta hora sea siempre la misma y mantenerla fija lo más que se pueda.
-Escoger un lugar específico para orar. No importa cuál sea (la iglesia, nuestra habitación, el campo), mientras nos ayude a obtener el silencio interior que necesitamos. La oración junto al Sagrario siempre lleva consigo una gracia especial (se nos pega el sol aunque no nos demos cuenta).
-Cuando comencemos a orar es muy conveniente hacer un ejercicio de reflexión para preparar nuestro corazón. Consiste en detenernos un momento a pensar que es lo que estamos haciendo, con quién estamos hablando.
- La postura es importante, pero no indispensable. La oración no es cuestión de ejercicios físicos, es algo espiritual. Cada quien puede adoptar la postura que quiera, ya que cada persona experimenta las cosas de manera distinta. Nos pueden ayudar algunos ejercicios de relajación y de respiración, pero sin convertirse en el fin de nuestra meditación. Comenzar y terminar de rodillas, como gesto de adoración, nos ayuda a caer en la cuenta de lo que vamos a hacer y con quien vamos a estar.
Algunas máximas sobre la oración
-La oración se dirige a Dios y no necesita de muchas palabras: Él conoce lo que nos pasa.
-La oración debe ser perseverante: tener paciencia en establecer ese diálogo con Dios.
-La oración debe ser insistente: no abandonarla a la primera sino insistir.
-Para orar es necesario ser humildes: es enriquecerse partiendo de nuestra pobreza para abrirnos a la riqueza de Dios.
-La oración es poderosa: se pueden observar en la Iglesia muchos imposibles conseguidos por la oración.
-La oración es confiada: al orar se tiene la certeza de que Dios no nos va a fallar y esto debe transformar nuestra vida.
-La oración, siempre debe estar precedida del perdón: antes de orar debemos limpiar nuestro corazón...
-La oración es necesaria para no caer en tentación: nos fortalece para vivir siempre cerca de Dios.
miércoles, 21 de abril de 2010
Taller de oración VI. La esencia de la oración
ño texto sobre la oración. En los cuadernos sobre su vida, Santa Teresa de Lisieux nos deja confesiones conmomedoras al exponer sus dificultades al rezar, así reconoce que se duerme casi siempre durante los rezos conjuntos en el convento, o la aridez de la oración en la que no se encuentra con Dios y no siente nada. En estos párrafos me gusta como destaca que lo importante no es la belleza de la oración, en el sentido de la forma, si no su sinceridad y sencillez."¡Qué grande es, pues, el poder de la oración! Se diría que es como una reina que en todo momento tiene libre acceso al rey y que puede alcanzar todo lo que pide.
Para ser escuchadas, no es necesario leer en un libro una hermosa fórmula compuesta para esa ocasión. Si fuese así...., ¡qué digna de lástima sería yo...! Fuera del Oficio divino, que tan indigna soy de rezar, no me siento con ánimos para sujetarme a buscar en los libros hermosas oraciones; me produce dolor de cabeza, ¡hay tantas...., y a cual más hermosa...! No podría rezarlas todas, y, al no saber cuál escoger, hago como los niños que no saben leer: le digo a Dios con toda sencillez lo que quiero decirle, sin componer frases hermosas, y él siempre me entiende...
Para mí, la oración es un impulso del corazón, una simple mirada lanzada hacia el cielo, un grito de gratitud y de amor, tanto en medio del sufrimiento como en medio de la alegría. En una palabra, es algo grande, algo sobrenatural que me dilata el alma y me une a Jesús."
sábado, 17 de abril de 2010
Taller de oración V. Testimonio de fe
Yo, que siempre soy tan mal pensado y escrupuloso, al verla, uno de los pensamientos que me asalto fue, parece un acto de hipocresía o falsedad. Una persona con tanta fama y dinero seguro que se deja grabar rezando para obtener lo que le falta, la apariencia de buena persona y religiosa, que en EEUU todavía es un valor. Rápidamente me dije : yo no soy nadie para juzgar a las personas, sólo Dios puede leer en su corazón. Además aquí en la secularizada Europa, donde la fe cristiana está hasta mal vista, supone un bello ejemplo de acción de gracias y profesión de fe. Un buen ejemplo de que a pesar de tener todo lo material, nos tenemos que acordar de Dios, darle gracias por lo que tenemos, mantener la humildad y pedirle los verdaderos bienes, los espirituales (los tesoros del cielo, "donde ni la polilla ni la herrumbre los corroen, y donde los ladrones no penetran ni roban" Mt 6, 19-29) Siempre tener presente a Dios en nuestras vidas y dar testimonio de Él en cualquier lugar, ya que nos quiere, y nosotros le queremos y no nos avergonzamos de Él.
Es un ejemplo de oración espontánea, salida del corazón.
jueves, 15 de abril de 2010
Taller de oración IV. El ejemplo de Elizabeth
AHORA QUIERO compartir con ustedes unas de mis MEDITACIONES: Primeramente tienen que encender una vela, y ponerse en posicion de relajacion, y la mejor forma se obtiene con una respiracion muy lenta.

Y cuando lo hayan logrado se comienza a MEDITAR
El silencio es como el sol: siempre esta brillando. Hace que demos lo mejor de nosotros... cuando pasamos tiempo de comunión callada con Dios manifestamos lo sagrado que está en cada uno de nosotros. Como la luz del sol que alimenta las semillas y las plantas en nuestro mundo el silencio de la Oración nos ayuda a alimentar las semillas de posibilidades que son parte de nuestra naturaleza humana. Estos momentos en que nos unimos para sentir la quietud de la oracion es un tiempo valioso.
Estamos aquí para compartir unos con otros y con personas alrededor del mundo al orar y cosechar semillas de paz, luz, vida y amor.
La paz llena mi vida al centrarme en el amor de Dios. En estos momentos callados, descanso en el amor de Dios y siembro semillas de paz. Al descansar en cuerpo, mente y espíritu, permito que la luz del amor de Dios me invada e infunda todo mi ser con un espíritu dulce de paz.
Dejo ir cualquier sentimiento de incomodidad sabiendo que la presencia de Dios me envuelve. Todo mi ser se abre al amor de Dios, y consciente de este amor, siento fortaleza y serenidad en lo mas profundo de mi alma. Momento a momento un nuevo valor y una nueva confianza crecen en mí. La luz del sol del amor de Dios ilumina mi aspecto y me llena con una Fe creciente de que todo está bien, que Dios cuida de mí en todo sentido. Seguro en el amor de Dios, descanso ahora, en el silencio.
La presencia de Dios guía mis pensamientos y acciones. Con mi atencion centrada en la presencia del amor divino, abro mi corazon y mente a la luz de DIOS. Así como la luz del sol despierta nueva comprensión en mí. Las semillas de Fe que siembro ahora abren el camino para que las ideas divinas fluyan hacia mí. Al cultivar estas ideas, sé que ellas me ayudaran a tomar decisiones sabias y a llevar a cabo la acción correcta. La LUZ DE DIOS en mí me libra la indecisión y me revela el camino correcto a seguir. Sabiendo que esta Luz es mi guía verdadera, tengo el valor de actuar según la guía que recibo. Confiando en que la luz divina me muestre el camino en toda circunstancia, aquieto mis pensamientos al descansar en la Luz de la Oración. Y escuchar en el silencio.
La vida renovadora de Dios es la esencia pura de mi ser. Irradio salud. La luz de Dios despierta semillas de mi vida en cada célula de mi ser. En este momento callado, reconozco esta vida y doy gracias por la obra poderosa que se esta llevando a cabo en mí. Inmerso en la vida de Dios, me dedico plenamente a expresar la vitalidad y la energía que mantienen la fortaleza de mi cuerpo, mente y espíritu. Con cada respiracion, me lleno de energía y vitalidad nuevas.
Descanso ahora en la vida sanadora de Dios, en el silencio.
Dios es mi fuente y mi provisión. Doy gracias por mi bien. El amor todo proveedor de Dios es una fuente abundante de provision. Me anima a medida que cosecho frutos de paz y abro mi corazón y mente a ideas de prosperidad. Recibo con beneplácito las nuevas oportunidades de experimentar la riqueza de Dios, y tengo receptividad a las maneras creativas para utilizar mi prosperidad para bendecir mi vida y las vidas de los demás. LA ABUNDANCIA ILIMITADA ESTÁ DISPONIBLE para mí. Doy gracias por la riqueza de la naturaleza, las sonrisas felices, las relaciones personales, todo gozo que la vida sea significativa y tenga un propósito. Con un corazón agradecido anticipo satisfacción completa, al regresar al silencio...
"Al salir del silencio, cuenta tus bendiciones y da gracias por ellas ". Al finalizar nuestro tiempo de Oración contemos como nuestras bendiciones las semillas de paz, luz, vida y amor que siempre están en nosotros. Al cultivarlas y alimentarlas, expresamos nuestra naturaleza verdadera y cumplimos nuestro propósito divino de la vida. Regresemos nuestra atención al momento presente, dando gracias a Dios por alimentar y cuidar a cada uno de nosotros.
Con corazones agradecidos, oremos juntos la
ORACION DE PROTECCION
La luz de Dios me rodea; el amor de Dios me envuelve; el poder de Dios me protege; la presencia de Dios vela por mí.
Donde quiera que estoy, ¡está Dios!
Que el amor, la paz, la vida, la luz, la presencia y la Provision Divinas se manifiesten en cada uno de nosotros, todos los dias.
[Muchas gracias Ely]
miércoles, 14 de abril de 2010
Taller de oración III. Tipos de oración
Para rezar hay numerosas formas, a veces forman parte de diversos momentos en nuestra amistad con Dios. Algunas de las más importantes son:
* Oración espontánea de muchas palabras: es una forma de orar básica, universal, necesaria al corazón cristiano, y que no requiere particular aprendizaje: «Señor, voy a estar un rato contigo. Ya ves cómo estoy. Tengo que hablar con mi hermano, y no sé cómo hacerlo. Dame tu luz y tu gracia, para que»... Se trata, como se ve, de una oración activa, discursiva, con sucesividad de temas, conceptos, palabras, voliciones, al modo psicológico humano; espontánea, no asistida por método alguno, ni por ninguna fórmula oracional, sino que brota a impulsos circunstanciales del corazón, con la ayuda del Espíritu; de muchas palabras, como es propio en los principiantes, pues si aquéllas terminan, cesa la oración.
* Oración vocal: consiste en la recitación de fórmulas oracionales ya compuestas, como salmos, Padre nuestro, Ave María, Credo, Horas litúrgicas, etc. Rezando las oraciones vocales de la Iglesia, procedentes de la Biblia, de la liturgia o de la tradición piadosa, abrimos nuestro corazón al influjo del Espíritu Santo, que nos configura así a Cristo. Nos hacemos como niños y nos dejamos enseñar a orar. La oración vocal se hace mal con frecuencia, y así se desprestigia. Se hace muchas veces de prisa, sin atención, sin entender apenas lo que se dice, desconociendo los textos. «Este pueblo me honra con los labios dice el Señor, pero su corazón está lejos de mí» (Is 29,13; Mc 7,6). Debemos atender a Quién se habla y atender a lo que se dice. Hay campesinos que nunca observan la belleza del paisaje donde hacen su trabajo: no ponen atención, no se fijan en él, quizá porque lo tienen siempre delante. De modo semejante, hay cristianos que se dan cuenta de la belleza de los textos que posiblemente rezan con asiduidad. Meditación: Meditar es tratar amistosamente con Dios, y pensar con amor en él, en sus palabras y en sus obras. Es, pues, una oración activa y mental sumamente valiosa para entrar en intimidad con el Señor y para asimilar personalmente los grandes misterios de la fe. Podemos meditar oraciones vocales, palabra por palabra, rumiar -como los monjes primeros- frases de la Escritura. Podemos orar leyendo un libro despacio poco a poco ir acostumbrando el corazón a tratar con Dios. Podemos orar escribiendo, como si redactáramos una carta a Dios.
*Lectio divina. Podemos hacer la llamada Lectio divina o lectura meditativa y orante de la Palabra de Dios: ponernos en su presencia, leer, pensar en lo leído, hablar con el Señor sobre ello. La lectura de la Palabra de Dios se puede hacer de muchas formas: interés histórico, arqueológico, sociológico... Nosotros nos referimos aquí a una lectura desde la fe, en espíritu de oración. La Biblia es palabra escrita por hombres pero por inspiración divina, por tanto se trata de Palabra de Dios. Abriendo la Biblia es el mismo Dios el que sale a nuestro encuentro en su Palabra para entrar en diálogo con nosotros. La Palabra de Dios es como el mar. Nosotros vamos con nuestro cubo y sacamos agua. Nunca llegamos a agotar el mar, nunca llegamos a vaciarlo y siempre, cada cubo de agua que sacamos, es totalmente nuevo. La Palabra de Dios es insondable. Siempre podemos descubrir algo nuevo. Necesidad de tener alma de discípulo. Para leer la Palabra de Dios hace falta todo el corazón. Es algo sencillo (alma de niño). No hace falta tener muchos estudios ni mucha preparación (pueden ser una ayuda pero si se pierde el alma de niño...). Es algo del corazón que no significa algo puramente sentimental. El corazón para el hombre antiguo era la sede de toda la persona: mente, voluntad, sentimientos... Las páginas bíblicas hablan de mí, es decir, me revelan quién soy, son como un espejo. Hablan de cosas que yo vivo, que me están sucediendo. Podemos reconocer algo de nosotros en los personajes que aparecen: en el joven rico, en Pedro, en el rey David...Las páginas bíblicas me hablan a mí. Hay una llamada a mí ahora desde la palabra. La palabra me habla, me interpela, me llama, me grita, me consuela, me conforta. Las páginas bíblicas me invitan a responder: la oración. Es la respuesta con diálogo. Aquel que me habla en esta página es Aquel a quien puedo hablar de modo familiar.
* Oración simple: simple mirada, presencia de Dios, atención amorosa. El discurso es escaso, las palabras, pocas.
Taller de oración II. Jesús y la oración

Como parte fundamental de la vida del hombre, Jesús dentro de sus enseñanzas hizo hicapié en el correcto sentido de la oración y en la forma de rezar: "Cuando oréis, no seáis como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para ser vistos. En verdad os digo que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Al orar, no habléis mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por hablar mucho serán escuchados. No hagáis como ellos, porque vuestro Padre que está en el cielo sabe bien las necesidades que tenéis, antes de que se lo pidáis." (Mt 6, 5-8)
Incluso los propios discípulos, al verlo rezar a Dios de una forma que seguramente no conocian, le pididieron que les enseñe a rezar. "Estaba orando Jesús en cierto lugar y, cuando acabó, uno de sus discípulos le dijo: "Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos". Y Él les dijo: "Cuando oréis decid: Padre, santificado sea tu nombre; venga tu reino; danos cada día nuestro pan cotidiano, y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos expongas a la tentación" (Lc 11,1-4)
La oración cristiana es una participación en la oración de Cristo. «Yo os he dado el ejemplo, para que vosotros hagáis también como yo he hecho» (Jn 13,15). Pero nuestra oración es oración de Cristo no sólo porque la hacemos siguiendo su ejemplo, sino porque él nos comunica su Espíritu, que ora en nosotros (Rm 8,14-15.26). Cristo ora en nosotros, los cristianos, o como dice San Agustín, precisando más: «El ora por nosotros como sacerdote nuestro, El ora en nosotros como cabeza nuestra, El es orado por nosotros como Dios nuestro. Reconozcamos, pues, en El nuestras voces, y reconozcamos su voz en las nuestras».
El Señor nos recomienda que recemos en todo momento, que no desfallezcamos, porque Dios siempre escucha nuestra oración: "Pues bien, yo os digo: Pedid y se os dará; buscad y encontraréis; llamad y se os abrirá. Porque el que pide recibe; el que busca halla y al que llama se le abre. ¿Qué padre de entre vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? Y si le pide un pez, ¿le dará en lugar de un pez una serpiente? O si le pide un huevo, ¿le dará un escorpión? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar a vuestros hijos cosas buenas, ¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a quienes se lo piden? "(Lc 11, 9-12)
Los primeros cristianos entendieron bien esto, y «todos perseveraban unánimes en la oración» (Hch 1,14), de modo que la Iglesia primitiva da la fisonomía inequívoca de una comunidad orante (Hch 2,42). En este sentido decía Pablo VI: «¿Qué hace la Iglesia? ¿Para qué sirve la Iglesia? ¿Cuál es su momento esencial? ¿Cuál es su manifestación característica?... La oración. La Iglesia es una sociedad de oración. La Iglesia es la humanidad que ha encontrado, por medio de Cristo único y sumo Sacerdote, el modo auténtico de orar. La Iglesia es la familia de los verdaderos adoradores que adoran al Padre "en Espíritu y en verdad" (Jn 4,23)»
Jesús en su última noche en la tierra, al despedirse de aquellos que le siguieron en su misión, les aseguró que todo lo que pidamos en su nombre, él nos lo dará: "En verdad, en verdad os digo que el que cree en mí hará las obras que yo hago y las hará aún mayores que éstas, porque yo voy al Padre, y lo que pidiereis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré" (Jn 14,12-14)
Después de estas palabras. ¿Qué mayor incitación puede haber, para que con confianza y esperanza nos dirijamos a Dios?
[Para profundizar un poco más en el tema, os dejo un enlace donde podéis encontrar todas las referencias a la oración en la vida de Jesús. http://www.mscperu.org/espirit/oracion/es_orac_evangelio.html#_Toc2074651]
martes, 13 de abril de 2010
Taller de Oración I. Introducción
¿Qué es eso de la oración?
El cristiano sin oración es como un niño muy pequeño, que todavía no sabe hablar con el Padre celestial. El caso es alarmante. Cuando unos padres ven que su niño, ya crecido, no aprende a hablar, se preocupan y le llevan al médico, pues piensan que el lenguaje pertenece a la integridad de la condición humana. No es un accesorio optativo o de lujo, y por eso su carencia es una deficiencia grave. Así, de modo semejante, el cristiano sin oración es un enfermo grave: no sabe hablar con Dios, su Padre. Le falta para ello luz de fe o amor de caridad. Aunque está bautizado, y Jesús le abrió el oído y le soltó la lengua, sigue ante Dios como un sordo mudo: ni oye, ni habla (Mc 7,34-35).
Oración es relación La oración cristiana es una relación personal, filial e inmediata del cristiano con Dios, a la luz de la fe, en amor de caridad. Lo propio y peculiar de la oración es que ella nos une a Dios inmediatamente, poniendo en Dios todo cuanto hay en nosotros, mente, corazón, memoria, afectividad y cuerpo. La oración es un trato de amistad con Cristo. «Vosotros sois mis amigos» (Jn 15,14). Como toda amistad requiere tiempo e intimidad. Una amistad que no se cultiva se va perdiendo con el tiempo. Se guardan buenos recuerdos, hay cordialidad... pero no hay verdadera amistad. Para que haya verdadera amistad se requiere tiempo, trato. Y, además, se requiere intimidad. Unos amigos que permanecen herméticos, sin comunicarse sus inquietudes más hondas, que nunca hablan a solas, que nunca hablan de cosas serias y profundas... no son verdaderos amigos. Son compañeros, compañía, conocidos... Pero la amistad requiere intimidad. «El amigo fiel es seguro refugio, el que lo encuentra, ha encontrado un tesoro. El amigo fiel no tiene precio, no hay peso que mida su valor» (Eclo 6,14-15). Ciertamente, entre dos amigos, la amistad pide largas y frecuentes conversaciones; pero también es cierto que a veces, si lo anterior no es posible, la amistad se mantiene y crece con frecuentes relaciones personales breves. Pues bien, es posible que Dios no le dé a un cristiano la gracia de tener largos ratos de oración, pero es indudable que quiere dar a todos sus hijos, sea cual fuere su vocación y forma de vida, esa oración continua que nos hace vivir siempre en amistad filial con él. Siempre es posible la oración de todas las horas, esto es, vivir en la presencia de Dios.
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