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viernes, 27 de diciembre de 2013

Entrevista a nuestro obispo Joaquín Meisner

El pasado día 24 se realizó una entrevista en la Deutschlandfunk en Colonia al cardenal Meisner. Me parece interesante sobre todo porque hace referencia a su ultima reunión con el papa Francisco y puede aclararnos algo sobre la posición de ambos en el tema de moda en la Iglesia en Alemania; la comunión a los divorciados vueltos a casar.




El enlace a la entrevista original (en alemán) es éste:

http://www.deutschlandfunk.de/katholische-kirche-meisner-bestreitet-reformbedarf.694.de.html?dram:article_id=272951

La traducción la he recogido del portal de internet Infocatolica.

Jürgen Liminski: Parece que es un juego muy popular para la gente de los medios: sacudirle a la Iglesia. Los obispos en realidad lo podrían sobrellevar con tranquilidad, pero algunas encuestas les deben dar que pensar, por ejemplo la de Allensbach, según la cual dos tercios de los católicos están a favor de que a los divorciados se les permita casarse por la iglesia de nuevo. Y para hablar sobre éste y otros temas , doy la bienvenida al arzobispo de Colonia, cardenal Joachim Meisner. Buenos días, eminencia.

Cardenal Joachim Meisner : ¡Buenos días!

Su Eminencia, Navidad, ¿Qué es lo que va a predicar usted esta noche?

Esa es una buena pregunta. El tema del sermón de Navidad realmente no se puede elegir. El contenido de la fiesta de Navidad es tan abrumador, que el Dios eterno se ha convertido en uno de nosotros, un hombre, que no se puede predicar sobre nada más. Esto también alegra a la gente en última instancia, y también nos da una perspectiva real para el presente y el futuro de nuestra vida.

Este Dios nace en una familia. Los temas familia y matrimonio son actuales, el debate sobre la divorciados vueltos a casar parece dividir a la Iglesia en Alemania. ¿Cuál es su posición?

Querido señor Liminski, en todo momento, la Iglesia, especialmente los obispos junto con el Papa tiene el encargo de ejemplificar ante los hombres la obediencia a la Palabra de Dios. Los Obispos también comparten con el Papa el Magisterio. Pero siempre cum Petro et sub Petro, es decir, por debajo de Pedro y con Pedro. Así que cualquier disenso entre la enseñanza del Papa y el obispo es teóricamente inconcebible. Déjeme añadir algo más: Desde tiempos inmemoriales la Iglesia está convencida de que la unidad de Cristo con su Iglesia, que es su cuerpo, es normativa también para el matrimonio. Y el apóstol Pablo lo dice explícitamente: «El matrimonio es un misterio profundo. Yo lo refiero a Cristo y la Iglesia». Y Cristo dice entonces, lógicamente, que lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre. A esto no hay realmente nada más que añadir. Puede usted pensar tal vez que esto se lo lanzo como un disparo. Es que todos los días me veo confrontado con estas cuestiones y por eso su pregunta no era nueva para mí.

Esta no es la misma posición, idéntica, que la de su colega Zollitsch. Él llama a una mayor integración en la vida comunitaria, también una integración de las personas divorciadas. Y cree que en Roma también habría diferentes opiniones sobre esto. Así que la de la CDF, por tanto, no contaría más que las otras. ¿Entonces, qué es lo que tiene validez?

Sr. Liminski, escuche por una vez a un viejo obispo. En mi última visita al Papa Francisco pude hablar muy francamente con el Santo Padre sobre todos los temas. Y también le dije que cuando habla en forma de entrevistas y breves discursos se quedan algunas preguntas abiertas, que para los no iniciados deberían en realidad precisarse más. El Papa me miró fijamente y me dijo que le mencionara un ejemplo.
Y mi respuesta fue entonces que a su regreso de Río a Roma, mientras viajaba en el avión, se le mencionó el problema de los divorciados vueltos a casar. Entonces el Papa simplemente me respondió: «los divorciados pueden comulgar, pero no así los divorciados vueltos a casar. En la Iglesia Ortodoxa se pueden casar dos veces». Hasta ahí su declaración.
Luego habló de la misericordia que, sin embargo, a mi modo de ver, y así se lo dije, en este país siempre se interpreta como un sustituto de todas las posibles faltas del hombre. Y el Papa me respondió muy enérgico que era un hijo de la Iglesia Católica, y que él no dice otra cosa que lo que la Iglesia enseña. Y la misericordia debe ser idéntica a la verdad, de lo contrario no merece el nombre de la misericordia.
Y, por lo demás, él me dijo expresamente que cuando ciertas cuestiones teológicas se mantienen abiertas, entonces la importante Congregación para la Doctrina de la Fe está ahí, para aclarar y formular detalladamente. También debe pensar que antes del Concilio el propio Papa era el presidente de esta congregación, y ella es, en el orden curial, la que está en el primer puesto, ahora lo mismo que antes. No se puede hablar del Prefecto como si fuera un ciudadano particular, sólo porque él anteriormente fuera miembro de la Conferencia Episcopal (alemana).

Ahora el Papa ha iniciado una encuesta de opinión acerca de la familia y el matrimonio y la moral sexual de cara al Sínodo del próximo otoño. Y para Colonia ya hay resultados. Así se observa que en la población se van las cosas de modo diferente que en Roma. ¿No debería, debe, adaptarse la iglesia?

También dije con anterioridad que la Iglesia tiene que adaptarse a la Palabra de Dios y no a la opinión de la gente. Debemos, como Iglesia, conocer la opinión de la gente, para después proclamar la Palabra de Dios en función de esto. Pero adaptarse al modo que usted pregunta no es una categoría del Evangelio. Es sorprendente que, por ejemplo, la Iglesia Evangélica Luterana, con su documento de toma de posición sobre la temática de la sexualidad, se haya alineado totalmente con el llamado espíritu de los tiempos en los asuntos de la sexualidad. Y, ¿cómo se ve en la situación de la Iglesia Evangélica Luterana? He oído decir que los números de abandono de la iglesia luterana son ahí aún más altos que los nuestros. De manera que, en última instancia, este éxodo no puede deberse a la cuestión de la sexualidad.

El ZdK (comité central de los católicos alemanes) lo ve un poco diferente. El Presidente Glück aboga por adaptarse e integrar plenamente a los divorciados vueltos a casar, es decir, admitirles también a la Eucaristía. El ZdK quiere casarse con el espíritu de los tiempos, se podría decir. Ahí desertan unidades enteras de los ejércitos cristianos. ¿No tiene miedo del aislamiento?

Bueno, no conozco el miedo al aislamiento. En la escuela primaria, en Turingia, yo era el único chico católico. Y siempre estaba en medio y no me dejaba aislar. La misión del ZdK es hacer visible y efectivo el Evangelio en las dimensiones de lo secular, es decir, en el mundo. Y aquí, este gremio debe dejarse hacer realmente en serio la pregunta: ¿Se han mantenido fieles a su misión y la vocación?
¿Y formula usted, en este contexto, la pregunta de si yo he de temer un cierto aislamiento? Lo que yo tengo es auténtica preocupación por las personas que deforman a conveniencia su propia fe en lugar de aceptarla respetuosamente como el mismo Cristo nos la ha confiado. Esto no trae ninguna solución. En el siglo IV, a raíz de la herejía de los arrianos, se decía que de la noche a la mañana, la Iglesia se había vuelto arriana. Pero eso no quedó así. Se convirtió en católica de nuevo. Y por eso, por hostiles que sean los números, no me asustan. Debo decir que simplemente debemos preguntarnos lo que Dios quiere.
Y la Iglesia sabe desde hace 2.000 años que lo que Dios ha unido el hombre no lo puede separar. Otra cuestión diferente es la de si todos los matrimonios son realmente válidos. Si debería haber criterios nuevos que permitieran dictaminar si un matrimonio no ha tenido lugar realmente y no es válido. Pero esa es otra cuestión. Ahí no se trata de la admisión de los divorciados vueltos a casar a la Santa Comunión.

Su Eminencia, mañana cumple 80 años. ¿Presentará su renuncia al Papa o pedirá que deje que se jubile? La cuestión de la sucesión está abierta, y yo ni siquiera querría abrir este barril, a menos que tenga una preferencia que desee decirnos. Pero mirando hacia atrás, hacia los 25 años de Colonia se puede preguntar, ¿qué le ha impresionado más durante estos años de su tiempo obispado?

Voy a enfrentarme permanentemente con esas preguntas. Pero para empezar, todo lo referente a mi sucesor como arzobispo de Colonia lo llevo a mi oración personal diaria. Pero con la gente, incluso con mis colaboradores más cercanos, no hablo de ello. Así que comprenderá que, por supuesto, no voy a charlar de ello con usted, siendo periodista de Deutschlandfunk.
Pero lo que más me ha impresionado en estos 25 años de mi servicio como Arzobispo de Colonia es, con diferencia, la lealtad y fortaleza de la fe de nuestros sacerdotes que están dispuestos, en situaciones difíciles, a tomar sobre sí un nuevo concepto de la cura de almas, motivado por la escasez de vocaciones, y están recorriendo en esto un territorio inexplorado. Lo que me conmueve positivamente una y otra vez en nuestros sacerdotes, diáconos y miembros del personal que tiene a cargo el cuidado de las almas, es la fuerza de su fe y la alegría en la fe, a pesar de las permanentes noticias negativas de los medios, o como se han hecho escuchar aquí también, en su entrevista. Que no se resignen interiormente, eso es un milagro.

¿Tiene usted un deseo para la Navidad y el futuro?

Sí, de hecho varios deseos, pero mi deseo principal para la Navidad y el futuro es que el gozo de Dios –que es nuestra fuerza, como el Santo Padre subrayó en su carta apostólica–, que el gozo de Dios nos ayude de manera efectiva a la remodelación del mundo. Y esa es la única fuerza que bastará para que la Iglesia cumpla su misión, aunque contemos con menos impuestos eclesiásticos, o lo que sea. Y no sólo a duras penas, sino incluso también con un poco de pompa y circunstancia.

Este ha sido el cardenal Joachim Meissner, arzobispo de Colonia , aquí en la Navidad de Alemania radio. Muchas gracias por la entrevista , Sr. Cardenal.

Muy bien. Les deseo lo mejor y que celebren una feliz Navidad.

miércoles, 24 de marzo de 2010

El escándalo de la pederastia en la Iglesia Católica

Durante estas semanas la Iglesia Católica ha estado tristemente en los primeros planos de actualidad debido a la salida a la luz pública de numerosos casos de pederastia, llevados a cabo por sacerdotes y religiosos católicos. En poco tiempo se han sucedido los escándalos de abusos a menores en las Iglesias de Irlanda y Alemania (sobre todo)

Son crímenes que nos repugnan y de los que el propio Jesús nos advierte severamente: “El que recibiere en mi nombre a un niño como éste, a mí me recibe. Pero al que escandalizare a uno de estos pequeñuelos que creen en mí, más le valdría que le colgasen una piedra de molino de asno y lo hundieran en el fondo del mar” (Mt 18: 5-6). Jesús como siempre se dirige al mundo de nuestro tiempo, y al hombre de siempre.

Miles de familias ponen a sus hijos en la confianza de la Iglesia Católica para su educación, conscientes de que la Iglesia es la mejor institución para inculcar unos valores y una educación verdaderamente humanos y transcendentes. Así los presbíteros que han abusado de los niños además de poder haber destrozado la vida de los más amados por Jesús (“porqué de los que son como ellos es el reino de los cielos” Mt 19: 14); Han traicionado a los padres que pusieron su confianza en ellos; Han traicionado a la Iglesia que los confió como pastores para cuidar de su rebaño, y resultaron ser lobos; Y han traicionado al propio Jesús, ya que el sacerdote tiene el honor y la responsabilidad de representar y acoger en él al mismo Jesucristo (CIC 1548. “En el servicio eclesial del ministro ordenado es Cristo mismo quien está presente a su Iglesia como Cabeza de su cuerpo, Pastor de su rebaño, Sumo Sacerdote del sacrificio redentor, Maestro de la Verdad. Es lo que la Iglesia expresa al decir que el sacerdote, en virtud del sacramento del Orden, actúa in persona Christi Capitis”)
No menos responsables que los ejecutores de estos crímenes son los que los han ocultado, permitiendo que éstos se prolongaran en número y en el tiempo. Los superiores de estos sacerdotes que, para evitar el escándalo y ver dañada la imagen, permitieron que los pederastas continuaran con sus ocupaciones, además de no haberlos denunciados a la justicia como es el deber de todo ciudadano. Y en el caso de producirse denuncias intentando minimizar los daños causados e intentando acallar las quejas de niños, jóvenes y padres.

A pocos días del comienzo de la Semana Santa, viene bien recordar que Jesús se sacrificó, sufrió y murió por nuestros pecados, y que dolorosos debieron ser sus sufrimientos a causa de nuestros crímenes, siendo miembros de su Iglesia.

También quiero destacar que las denuncias de abusos a menores han dado los argumentos necesarios a los enemigos de la Iglesia para crear una campaña a gran escala para calumniarla y desprestigiarla, llegando incluso a querer relacionar al hermano del Papa y al mísmisimo Benedicto en caso de protección de pedófilos. Los medios de comunicación nos vienen bombardeándonos desde varias semanas con un tema tan sensible y que causa gran impacto. Y esto por qué. Para mí hay dos motivos principales: por un lado el sensacionalismo. Nos gusta las noticias impactantes, y éstas por su gravedad lo son, pero además son impactantes porqué se ceban en un colectivo que tiene una imagen buena, una transcendencia en lo moral y social (siempre atraen más los escándalos de ricos, famosos, reyes, políticos,... que los del ciudadano que nos cruzamos por la calle, simplemente porque tienen una imagen superior a nosotros y nos gusta verles caer y acercarse a nuestra condición). Por otro lado está el interés del “mundo” de quitar de enmedio a la Iglesia, por lo menos de quitarle influencia e importancia en la vida de las personas. Para ello se valen de sus medios de comunicación y crean la imagen de la Iglesia como bestia negra que se dedica a violar a niños, con el objetivo (así yo lo creo) de crear desconfianza, miedo, rechazo, odio,... de la gente hacia la Iglesia Católica. Rápidamente los delitos de unos son aplicados a todos como institución (si la causa fuese el celibato, todos los sacerdotes serían suceptibles de cometer los mismos crímenes). Pero los números dicen lo contrario. Los delitos de pederastia cometidos por personas religiosas (católicas) son inferiores a los cometidos por otros colectivos sociales, incluso por otras confesiones religiosas. Un dato lo pone el periodista Luigi Accattoli: desde 1995 se ha denunciado en Alemania 210.000 casos de abusos sexuales de algún tipo. De ellos, 94 afectan a personas o instituciones de la Iglesia Católica. (el Liberal - 9 de marzo) Eso supone el 0,044 por ciento.

¿Por qué esta persecución a la Iglesia desde los poderes fácticos de nuestro “mundo”? Personalmente creo que es porque es el espejo donde se refleja la sociedad, quiero decir que la Iglesia pone delante de nosotros con sus mensajes la forma de actuar de esta sociedad contra el hombre y contra Dios. En muchos países tan sólo la Iglesia tiene la voz suficiente para que se oiga sobre el horror del genodicio silencioso del aborto, o afrontar contra ideologías tan nocivas como el relativismo, el hedonismo, el consumismo o el nihilismo, que se imponen cada día más entre nosotros. Nuestra sociedad es capaz de escandalizarse con los temas de los abusos sexuales a menores, pero acepta con total naturalidad que se maten a millones de niños en el seno de sus madres, o llevar ropa producida por niños en condiciones de esclavitud. (Con ello no quiero quitar un ápice de gravedad a los abusos sexuales a niños y adolescentes)
Evocando la figura evangélica de la adúltera que se nos presentaba el domingo pasado. La Iglesia ha sido presentada ante los hombres como culpable al habersela pillada en adulterio. Pero los que quieren lapidarla son culpables de los mismos delitos o si no mayores.

Hace unos días hablando con el padre Gil sobre este tema, nos comentaba el bajonazo físico que había sufrido el Papa durante estos acontecimientos, que seguramente debido a su edad ya no se pueda recuperar. Yo no lo he visto, pero no me extrañaría nada. La responsabilidad que hay sobre él es inmensa. Es el vicario de Cristo, es sucesor de Pedro y por lo tanto el encargado por Jesús de “apacentar sus ovejas” (Jn 21: 17). Él es consciente de la gravedad de lo sucedido y del daño que se hace a la Iglesia Católica, también de que gran parte del éxito o del fracaso de su misión pontificia dependerá de cómo solucione está situación. Pero creo que si Dios le ha puesto esta prueba, el que estallasen los casos de pedofilía durante su pontificado, es porque es el único que tiene por su autoridad, experiencia, valor y concidiones, la capacidad de operar y regenerar las partes dañadas de cuerpo místico de Cristo. Nos ha dado muestras de ello, como en el caso del poderoso Marcial Maciel (fundador de los Legionarios de Cristo y Regnum Christi) donde le retiro del ministerio público para que viviese el resto de su vida en oración y penitencia. O durante los últimos años de pontificados de Juan Pablo II, en lo que tuvo que afrontar los casos de abusos en Estados Unidos.
Para ello ya ha empezado a dar pasos como la carta dirigida a los católicos de Irlanda, que se puede extrapolar a toda la Iglesia y que afronta el tema de la pederastia directamente, es una buena muestra del análisis, la actitud y las acciones que son preciso tomar. Lo mejor es leerla y que cada uno la interprete, pero aquí extraigo algunos fragmentos que considero significativos.


Reconocimiento de la culpabilidad. “ debo también expresar mi convicción de que para recuperarse de esta dolorosa herida, la Iglesia en Irlanda, debe reconocer en primer lugar ante Dios y ante los demás, los graves pecados cometidos contra niños indefensos. Ese reconocimiento, junto con un sincero pesar por el daño causado a las víctimas y sus familias, debe desembocar en un esfuerzo conjunto para garantizar que en el futuro los niños estén protegidos de semejantes delitos

Contundencia ante los responsables. “Habéis traicionado la confianza depositada en vosotros por jóvenes inocentes y por sus padres. Debéis responder de ello ante Dios Todopoderoso y ante los tribunales debidamente constituidos. Habéis perdido la estima de la gente de Irlanda y arrojado vergüenza y deshonor sobre vuestros semejantes

Contundencia ante los superiores: “teniendo en cuenta la gravedad de estos delitos y la respuesta a menudo inadecuada que han recibido por parte de las autoridades eclesiásticas de vuestro país“. “No se puede negar que algunos de vosotros y de vuestros predecesores han fracasado, a veces lamentablemente, a la hora de aplicar las normas, codificadas desde hace largo tiempo, del derecho canónico sobre los delitos de abusos de niños. Se han cometido graves errores en la respuesta a las acusaciones… Todo esto ha socavado gravemente vuestra credibilidad y eficacia

Pero también transmite el mensaje misericordioso de Dios. Jesús no quiere nuestra condena si no nuestra salvación, esa es su misión. “El arrepentimiento sincero abre la puerta al perdón de Dios y a la gracia de la verdadera enmienda“. “El sacrificio redentor de Cristo tiene el poder de perdonar incluso el más grave de los pecados y extraer el bien incluso del más terrible de los males. Al mismo tiempo, la justicia de Dios nos llama a dar cuenta de nuestras acciones sin ocultar nada. Admitid abiertamente vuestra culpa, someteos a las exigencias de la justicia, pero no desesperéis de la misericordia de Dios”.

Es consciente de que es un problema antiguo y que no se solucionará facilmente. “Que nadie se imagine que esta dolorosa situación se resuelva pronto. Se han dado pasos positivos pero todavía queda mucho por hacer

Son sólo algunos párrafos pero merece la pena leer toda la carta, el lenguaje es muy claro y se nota que el Papa le ha puesto todo su amor y empeño. Aquí os dejo algunos enlaces que puedan ser de interés sobre este tema:

Carta pastoral del Santo Padre Benedicto XVI a los católicos de Irlanda
Entrevista al Promotor de la Justicia de la Congregación para la Doctrina de la Fe
Abusos sexuales: máxima claridad y titulares engañosos
Alemania: abusos de menores en la Iglesia y fuera


Esperemos que todo este sufrimiento en la Iglesia nos sirva de purificación para que sea más santa y digna de Dios.

Que mejor que terminar con la oración que durante la Semana Santa de 2005 pronuncio el cardenal Ratzinger (a pocos días de convertirse en Benedicto XVI) durante la celebración del Via Crucis (Novena estación: “Jesús cae por tercera vez”)

ORACIÓN

Señor, frecuentemente tu Iglesia nos parece una barca a punto de hundirse, que hace aguas por todas partes. Y también en tu campo vemos más cizaña que trigo. Nos abruman su atuendo y su rostro tan sucios. Pero los empañamos nosotros mismos. Nosotros quienes te traicionamos, no obstante los gestos ampulosos y las palabras altisonantes. Ten piedad de tu Iglesia: también en ella Adán, el hombre, cae una y otra vez. Al caer, quedamos en tierra y Satanás se alegra, porque espera que ya nunca podremos levantarnos; espera que Tú, siendo arrastrado en la caída de tu Iglesia, quedes abatido para siempre. Pero tú te levantarás. Tú te has reincorporado, has resucitado y puedes levantarnos. Salva y santifica a tu Iglesia. Sálvanos y santifícanos a todos.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Sentencia contra la presencia de crucifijos (información)


El pasado 4 de noviembre saltó a los medios públicos la noticia de la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estraburgo, favorable a una mujer italiana, de origen finlandés y apoyada por la “Unión de Ateos y Agnósticos Racionalistas”, que pedía la retirada del crucifijo de las aulas del colegio donde estudiaban sus hijos. Su jurisprudencia es vinculante para el Estado italiano y sienta precedente en todos los países que han firmado la Convención Europea de Derechos Humanos, entre ellos Alemania y España. Aunque el Tribunal sólo analiza la vulneración de derechos, sin ordenar ninguna medida en concreto, para cumplirla, Italia se ve ahora en la obligación de retirar los símbolos religiosos de los colegios públicos y pagar a la mujer una indemnización de 5.000 euros por los daños morales sufridos.


La Corte dictamina que "la exposición obligatoria de un símbolo de una confesión concreta en el ejercicio de la función pública", en Italia el Estado obliga a exponer crucifijos en las aulas, "en particular, en las salas de clase, restringe el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones, así como el derecho de los niños a creer o no creer". Se trata, dice la sentencia, de "una violación" de sus derechos, incompatible con un Estado que debe ser "neutro" y no discriminatorio.

Considera que al colgar crucifijos "el Estado otorga a la religión católica una situación privilegiada que se traduciría en una injerencia estatal en el derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión".

Los jueces estiman que el crucifijo no es esencialmente un símbolo ético, como defiende el Estado italiano, sino que predomina su representación de la religión católica. Por ello, quedaría vulnerado el artículo 9 de la Convención de los Derechos Humanos, que protege la libertad de conciencia, religión y pensamiento. El crucifijo en las aulas, dice la sentencia, "puede ser alentador para ciertos alumnos religiosos, pero puede ser perturbador emocionalmente para los niños de otras religiones o que no profesan ninguna religión".


La sentencia causó conmoción en Italia. Todas las fuerzas políticas, de cualquier signo político, se han unido en su rechazo de la sentencia, así el Gobierno lo consideró un ataque en toda regla a la identidad del país, considera que el crucifijo es un "símbolo" de la tradición y su exposición en las aulas no implica "adhesión al catolicismo". "Quien ofende los sentimientos de los pueblos europeos nacidos del cristianismo es sin lugar a dudas la Corte de Estrasburgo. Sin identidad, no existen los pueblos y sin cristianismo no existiría Europa", agregando que quienes han emitido esta sentencia deberían "avergonzarse".


El Vaticano acogió la noticia con "estupor y pesar". "Es sorprendente que una corte europea intervenga tan duramente sobre una materia tan ligada a la identidad histórica, cultural y espiritual del pueblo italiano", señaló el director de la sala de prensa de la Santa Sede. Para el portavoz vaticano, el crucifijo supone un signo "de unión y acogida hacia toda la humanidad". "Nos disgusta que sea considerado como un signo de división, exclusión o limitación de la libertad"


En 1985 una reforma del Pacto de Letrán anuló la categoría de religión de Estado en Italia para el catolicismo.


¿Qué opináis sobre este tema? ¿Creeís que esta sentencia tendrá consecuencias futuras sobre nosotros? En los comentarios podéis expresar vuestras opiniones.